"Cantabria es una de las provincias de España, y de todas, la que más se defendió de los victoriosos ejércitos del Imperio Romano. En diversos tiempos fueron diferentes los límites, pero en todo tiempo anduvo inclusa en ella una de las provincias del Reino de Castilla, la que agora llamamos La Montaña, en cuyo distrito cae la villa de Santander"
Juan de Castañeda, 1592

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La Encomienda de Santiago en La Mancha

por Manuel Fernández Grueso

La Orden de Santiago estaba gobernada por su maestre y a su vez subdividida en dos prioratos (que posteriormente se llamaron "provincias": Santiago de Uclés y San Marcos de León. El priorato de Uclés da origen a la "Provincia de Castilla" de la Orden de Santiago, mientra que el de San Marcos corresponde la llamada "Provincia de León". Este concepto de provincias no era el que tenemos actualmente, sino que lo empleaba la Orden para saber en todo momento a qué reino había de dirigirse para cada cuestión, así como la legislación a que atenerse.

Tras la salida del Reino de León, obligados por la pérdida de Cáceres (su primitiva sede) y de los lugares que habían adquirido en territorio de Badajoz, pasaron a Castilla, donde fueron bien recibidos por su Rey Alfonso VIII. Éste entregó el castillo de Uclés a los Caballeros de Santiago para que defendiesen aquella comarca y la de Huete de los ataques musulmanes. El castillo había pertenecido desde 1163 a los caballeros de San Juan, pero el rey estaba descontento por su actuación (ya que en el período en el que lo ocuparon no hicieron nada notorio) y les retiró la posesión de dicho castillo fronterizo en favor de los santiaguistas.

El 9 de enero de 1174 tuvo lugar en Arévalo el acto solemne por el cual Alfonso VIII entregaba el castillo y la villa de Uclés, con todas sus tierras, viñas, prados, pastizales, arroyos, molinos, pesquerías, portazgos, entradas y salidas, al Maestre de la Orden, don Pedro Fernández de Fuentencalada. El acto contó con la presencia de los prelados y nobles del reino y de Alfonso VIII junto con su esposa Leonor de Inglaterra.

A finales de aquel mismo mes los caballeros de la Orden de Santiago tomaron posesión de la villa y fortaleza donadas por Alfonso VIII, acto al que asistió el arzobispo de Santiago. En Uclés se hallaba el monasterio donde el Gran Maestre de la Orden residía habitualmente, este monasterio fue derruido en el siglo XVI para levantar el actual, que comenzó a construirse en 1529. Los archivos de la Orden que estaban en Uclés pasaron en 1869 al Archivo Histórico Nacional de Madrid.

La situación fronteriza tras la conquista era, a menudo, un territorio salpicado de donaciones, sin posibilidades de mantener en ocasiones, e infructuosas hasta la consolidación de la ocupación castellana. La necesidad de mantener la frontera fuertemente defendida hacía necesario que las tierras fronterizas estuvieran en manos de nobles poderosos o de la propia Corona porque el avance de la reconquista exigía garantía de ocupación y no retroceso en la lucha contra el Islam. La Monarquía encomienda estas tierras a quien tiene capacidad de defenderlas.

Los territorios conquistados eran confiados a fuerzas capaces de garantizar su defensa. Son las Órdenes Militares y la Corona los únicos capaces de hacerlo. Por eso, algunas concesiones nominales fueron devueltas a la Corona o cedidas a las Ordenes Militares, a cambio de renta, por la imposibilidad de defenderlas cuando se hallaban en territorio limítrofe con tierra mora. Calatravos y santiaguistas serán los beneficiarios del reparto de tierras en la frontera manchega y los que garantizan su conservación y la continuidad de campañas reconquistadoras. La presencia de la Orden de Santiago es casi simultànea a la conquista de Alarcón con una constante intromisión en el alfoz municipal y decidida, aunque fracasada, apuesta por señorializar la villa. Su excesivo interés en tierras de Alarcón le llevó a mantener fuertes disputas con el Concejo.

Hacia 1174, la frontera del territorio manchego se confía a la Orden de Santiago, con su central, Uclés, colindante con la Tierra de Alarcón que permanece en poder de la Corona. En 1194 los santiaguistas obtienen de Alfonso VIII el alcázar de Alarcón y otras posesiones y rentas. La rápida reaccción del Concejo consiguió anular la concesión, aunque no impidió la presencia de la Orden, con la creación y dotación de un hospital de redención de cautivos, convertido en encomienda santiaguista, con sede en Alarcón. Estos hospitales, situados en las zonas fronterizas, se ocupaban de albergar a los prisioneros enemigos y cobrar rescate por ellos, así como negociar la recuperación de los propios.

En este conglomerado de posesiones fronterizas repobladoras, en 1241, Fernando III encomienda al Obispo de Cuenca, Don Gonzalo, que proceda a la partición de términos y amojonamiento entre la Orden de Santiago, Tierra de Uclés y Tierra de Alarcón. Sobre el antiguo amojonamiento realizado en el sector entre el Gigüela y la Sierra de Almenara, la nueva Comisión coloca mojones en Villar de Sancho el Cojo, la Fuente de Domingo Pérez y el final de la Sierra. Para deslinde del extremo sur, entre la Sierra y Fuentelespino, se colocan mojones en la peña que hay al final de la sierra; el collado entre los camino de Hontanaya a Gúzquez y de Hontanaya a los Hinojosos. El Pozo del Hinojoso y el propio Fuentelespino constituyen los dos últimos mojones. Al Oeste, tierra de la Orden Al este, tierra de Alarcón.

Por el norte su extensión territorial era más bien escasa. Limitaban los santiaguistas, con la tierra de Huete. Era Alcázar del Rey, posiblemente, el mojón indicador. Ya en 1179 el Fuero Latino designaba este lugar como meridiano entre Uclés y Huete para dirimir los juicios contra los cristianos en la Corte castellana. Por el Noroeste, Alharilla, Estremera y Fuentidueña. Ocaña, al Oeste, entró a formar parte de la Orden en 1182, cuando el Maestre de Santiago lo permuta a los Calatravos por 100 maravedís al año en las salinas de Espartinas.

Al sur se prolongaba hacia tierras ya pacificadas al trasladarse la frontera a Sierra Morena, como consecuencia de la victoria de las Navas de Tolosa.

Delimitados los términos santiaguistas y los de Alarcón desde el principio, la Orden de Uclés nunca traspasó la frontera del término de Saelices, por el Este, según el amojonamiento realizado por el Obispo D. Gonzalo. No obstante, concesiones, permutas y otros, hicieron posible que, inserta en el territorio de Alarcón se estableciera la Encomienda de Haro, con sus aldeas anejas, islote aislado de los santiaguistas, así como la Torre de Don Morant y la efímera encomienda de Zafra. Del mismo modo que los Calatravos poseyeron por donación de D. Guillén “el lugar que dicen Villar del Saz, que es cerca de Alarcón; que parte términos con Zafra e Alcolea e con Montalbanejo e con Hinojosa e con Cervera, e con Torreciella e con La Solana” (25-VIII-1318). La repoblación de este extenso alfoz de Uclés se llevó a cabo mayoritariamente durante el último tercio del s. XII y primera mitad del s.XIII. La gran despoblación existente del territorio entre el Záncara y el Tajo exigía una política repobladora primordial y específica. Los freyres de la Orden de Santiago llevan a cabo la colonización de las aldeas de Uclés hacia 1174, más de veinte años después de la conquista del territorio.



Por el este, el alfoz de Uclés se extiende hasta el Gigüela, donde la instalación de molinos en su cauce y el regadío de sus orillas favorecieron una pronta colonización agrícola. En 1226, en el entorno de Saelices, cabeza de sexmo, se poblaron Anchuelo y Cabeza de Griego. Al llegar 1494 todavía continúa Saelices como aldea de Uclés. Al sur, la aldea de Villarrubio se documenta ya en 1242. Junto a ella, Almendros, que seguiría siendo aldea de Uclés en el siglo XV. Cerca del Gigüela, en la jurisdicción de Almendros estuvo poblada La Moraleja, aldea documentada en 1224, que permaneció hasta el siglo XVI. Junto a ella, La Membrillera.

Al oeste, en dirección al valle del Riánsares, Torrubia, colonizada hacia 1200, aldea de Uclés a finales del s. XV. Entre Torrubia y la Fuente de Pedro Naharro, la aldea de El Acebrón, poblada hacia 1200, tenía como anejo el lugar de Belmonte. A mediados del s. XIII el término de Uclés estaba divido en tres sexmos: Saelices, Riánsares y Tribaldos. Cada sexmo abarcaba un número determinado de aldeas :

Riánsares : Acebrón, Fuente de Pedro Naharro y Torrubia del Campo.
Tribaldos : Almendros y Villarrubio
Saelices : San Felices y Cabeza de Griego.

Riánsares, a cinco kilómetros de Tarancón era cabeza de sexmo a mediados del s. XIII. Quedó despoblada y dejó de mencionarse en los siglos XV-XVI. Tarancón fue aldea de Uclés hasta 1537 en que obtuvo el privilegio de villazgo. Belinchón no perteneció a la Orden de Santiago. Formó parte del arciprestazgo de Uclés dentro de la diócesis de Cuenca, pero no fue aldea de Uclés. Fue lugar de señorío de la diócesis de Toledo. Recibió Fuero de Don Cerebruno en 1171 y deslindó términos con Tarancón en la Cabezagorda. En el siglo XIV cambia la configuración territorial de la Orden de Santiago en la Provincia de Castilla. Se pierde territorio al Sur al independizarse como villas, Corral de Almaguer, Villamayor de Santiago, Puebla de Almoradiel y Puebla de Don Fadrique, que siguen perteneciendo a la Orden, pero independientes de Uclés.

En 1321, el Maestre Garci Fernández otorga al Concejo de Chozas (Villamayor) el Fuero de Sepúlveda, con privilegio de villazgo, mercado franco los lunes,… Más tarde, el Maestre concedería a los vecinos de Villamayor (ya, de Santiago) el privilegio de elegir juez y alcaldes “quien y cuantos quisieren”. Villamayor se constituye como centro de la Encomienda integrada por El Toboso, Villaverde, el despoblado de Añador, Magacela, Almenara,… Esta última, poblada en 1337, desaparecería después en beneficio de la Puebla de Almenara, de señorío seglar. Al llegar el siglo XV el Común de Uclés lo componen 10 aldeas ( El Acebrón, Almendros, Fuente de Pedro Naharro, La Moraleja, Rozalén, Saelices, Tarancón,Torrubia, Tribaldos y Villarrubio) que llegan a 12 (Pozorrubio y Horcajo) en el s. XVI. El territorio y las aldeas pertenecieron al alfoz de Uclés durante toda la Edad Media.

No fue la escasez de tierras, pastos, agua, lo que habría originado una despoblación justificada, sino la insalubridad de su emplazamiento y su estabilidad física y sanitaria. Son muchos los lugares de la zona de los que se refiere su antigua ubicación en paraje distinto al actual, pero no muy distante. El motivo de la dislocación se atribuye siempre a epidemias, pestes, inundaciones. Todas ellas, a lo largo de la Edad Media.

En su afán repoblador, los Maestres otorgaron para alentar en la zona la vida urbana el Fuero de Uclés a Estremera, 1182, Torre de don Morant (Torrebuceit), Santa Cruz de la Zarza… El mayor esfuerzo repoblador se lleva acabo entre 1315 y 1344, reinando Alfonso XI. La concentración de nuevas pueblas indica la existencia de un gran afán repoblador en esta mancha despoblada.. Este ámbito geográfico ya se conocía antes del s. XIV como Mancha en el sentido de ausencia de potencial humano.

En general las posesiones de la Orden permanecieron inalteradas a través del tiempo. No así los territorios de Alarcón que, al ser de realengo, expropiados al Marqués sirvieron como moneda con la que pagar servicios a la Corona por parte de nobles comprometidos. De aquí surgió el nuevo Señorío de Villena, en poder de los Pacheco y una serie de estados y subestados minúsculos para nobles de 2ª y 3ª categoría.