"Un pueblo que no defiende los cimientos de su casa merece ser desterrado y errar por siempre sin patria"
Juan Pablo Mañueco, 1981

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La Real Sociedad Económica de la Rioja Castellana

por Rebeca Viguera Ruiz
Universidad de La Rioja

Durante el reinado de Carlos III, empezaron a funcionar por toda la geografía española las Sociedades Económicas a partir del establecimiento de la Matritense en 1775, con el precedente exitoso de la Vascongada. Se aventuraron en el proceso otras como las de Tudela (Navarra) y Baeza (Jaén) pioneras en 1773 y 1774 respectivamente, y a éstas siguieron en Castilla otras como las de Santander en 1775, o las de Toledo, Segovia y Sigüenza (Guadalajara) en 1776. En esta secuencia de rápido florecimiento de las mismas se llega a contar en 1804 la cifra de 63 Sociedades de estas características mínimamente consolidadas13 y en 1808 un total de 96, entre las que se encuentra la sociedad riojana.

Partiendo de la reflexión anterior para el caso de La Rioja, es preciso tener presente —junto con estas nuevas sociedades de amigos del país— el auge que experimentó desde el siglo XVIII la Junta General de Cosecheros de Logroño como precedente de lo que posteriormente se conocerá como Real Sociedad Económica de la Rioja Castellana. La producción vinícola en el setecientos para el entorno riojano era de especial relevancia para la economía de la región y, con el fin de defender sus intereses y asegurar su estabilidad, los productores promovieron la constitución en 1729 de la Junta de Cosecheros de vino para “regular su comercio y abastecer a los arrieros que entraban en la ciudad para depositar sus mercancías y recoger como flete de retorno el producto de las viñas para su ulterior transporte y venta".

Los miembros de la Junta de Cosecheros decidieron contribuir a las obras de infraestructuras que se estaban llevando a cabo en los primeros años de la década sobre el Ebro y el Iregua, para lo que comenzaron a gravar con dos maravedís cada cántara de vino de lo que se vendiese al por menor en la ciudad, lo cual se prolongó en el tiempo hasta comienzos del siglo XX. Con ello se iniciaban la serie de proyectos constructivos que va a patrimonializar la Junta a partir de esas fechas, orientados fundamentalmente a reformar las comunicaciones y mejorar los caminos para facilitar la salida de sus producciones, que luego consolidará la Real Sociedad de la Rioja Castellana. 

En esta línea de actuación, a comienzos de la década de los ochenta del siglo XVIII la reunión de 52 pueblos riojanos en torno a 1783 tuvo como finalidad principal el tratamiento de los medios necesarios que había de facilitar la extracción de sus cosechas de vino y la mejora de las mismas sin perjudicar la de otros productos riojanos, aunque en realidad la Sociedad en sí no comenzó a estructurarse hasta el año 1787 cuando esta congregación de localidades riojanas solicitó al monarca su creación en base a unos estatutos previos redactados por encargo del Intendente de Burgos —del cual dependía entonces La Rioja—. Tras estos procedimientos, mediante una Real Cédula de 12 de abril de 1788 se aprobó la Sociedad y sus primeros estatutos. En 1790 el mismo Intendente de Burgos instaló la Sociedad Económica de la Rioja Castellana en la Villa de Fuenmayor presidiendo la primera Junta.

Surgió así en 1788 la Real Sociedad Económica de la Rioja Castellana, figurando el sello de sus estatutos del modo que sigue:

“Don Carlos por la gracia de Dios, Rey de Castilla, de León, de Aragón, de las dos Sicilias [...] Por cuanto por Real Cédula de doce de Abril de mil setecientos ochenta y ocho se sirvió mi glorioso Padre y Señor (que Dios goce) aprobar los Estatutos formados para el régimen y gobierno de una Sociedad Económica de los Cosecheros, así Eclesiásticos Seculares y Regulares, como legos, de los cincuenta y dos Pueblos de la Rioja Castellana, recibiéndola bajo la Real protección, y mandando que los Estatutos en ella insertos se guardasen, y cumpliesen. En este estado, y en veinte y uno de Junio próximo, se acudió al mi Consejo, a nombre de la misma Sociedad, diciendo: que mediante la facultad que se la daba por el Estatuto veinte y dos, había tenido por conveniente el alterarlos en la forma que contienen los que presentaba, y de que pedía aprobación”.

En el artículo XXIII de los Estatutos de la Real Sociedad Económica de la Rioja Castellana se especifica: “podrá esta Sociedad elegir aquella Divisa o Armas, que simbolicen su instituto, y usar de su sello en todas las actas y funciones que se le ofrezcan”. La siguiente imagen es el resultado de la elección que los riojanos hicieron para poner sello a su Sociedad Económica. Bajo el escudo alegórico que contiene la imagen simbólica de la Sociedad Económica riojana figuran los nombres de su promotor, A. Carnicero y el autor del grabado F. Selma. Partiendo de esta insignia y de un breve análisis de la simbología empleada en la imagen se entenderá mejor el significado y el alcance del emblema que da nombre a la Sociedad: “Prosperarás extrayendo”.

Los Estatutos de la Real Sociedad Económica de La Rioja Castellana señalan, en primer lugar, la composición que ha de tener esta sociedad económica. Ésta debía dar cabida en su seno a los Cosecheros y Eclesiásticos Seculares y Regulares en representación del conjunto de 52 pueblos que conformaban la provincia riojana, incluyendo los corregimientos de Logroño, Santo Domingo de la Calzada, Miranda de Ebro y la Intendencia de Soria.

Gracias a la conservación de las Actas de la última Junta Extraordinaria de la Sociedad podemos conocer el hecho de que en 1801, concretamente el 22 de julio y por Real Orden, varió la forma de organizar la institución respecto a lo establecido anteriormente. En lugar de los apoderados de los pueblos se nombró una Junta de veinte individuos a propuesta del Obispo de Calahorra, Francisco Mateo Aguiriano y Gómez, que se erigió Presidente de la misma, elegidos entre los partidos de Logroño, Nájera, Haro-Briones y La Calzada, habiéndose agregado después otros cinco por el partido de Calahorra a instancia del mismo. De este modo la Sociedad quedaba compuesta por un presidente y 25 vocales, “cinco por cada uno de sus partidos, perteneciéndole todos los pueblos comprendidos en el mapa de Rioja del geógrafo D. Tomás López”.

La pretensión inicial de la Sociedad era positiva, aunque no siempre tuvo el camino fácil para llevar a cabo sus objetivos. Por ejemplo, en el proyecto del camino a Santander no quedó zanjado en esos primeros pasos de la Sociedad puesto que, siendo Director de la misma Ramón Alesón, ya en el año 1835, continuarán los trámites, las conversaciones, los proyectos y los acuerdos entre las diferentes provincias de Castilla para la finalización del camino entre Logroño y Santander en pugna con su realización desde Burgos hasta Santander. En realidad la sociedad pretenderá continuar el camino desde la provincia en detrimento del camino de Burgos debido precisamente a que éste último podía perjudicar la salida de los vinos riojanos hacia otros mercados.

Alegaciones de la Real Sociedad Económica de la Rioja Castellana al camino de Santander por Burgos:

"El camino de Burgos a Santander perjudica a la Rioja porque proporcionando la salido de vinos de Aranda a ambos impide o minora en gran parte la extracción de los de Rioja; y por consiguiente no entra en las reglas de equidad, que se obligue a la Rioja a contribuir para un camino que en vez de serle útil la es perjudicial. El camino de Burgos a Bercedo sólo es útil a la mitad de Castilla la vieja y perjudicial a la otra mitad."

Pese a estas frecuentes dificultades que tuvo que solventar en sus primeros pasos de actividad la Real Sociedad Económica riojana, merece la pena señalar algunos de los proyectos de obra iniciales a los que se prestó una especial atención. Entre ellos cabe destacar:

  1. Las obras de mejora en el camino de Alfaro a Gimileo encargadas al arquitecto D. Manuel Velasco.
  2. El tramo Cenicero-Calahorra, que fue adjudicado a D. Domingo Quincoces.
  3. Finalización del camino Logroño-Pancorbo mediante una contrata celebrada con D. Pedro Solagaistúa y D. Tomás Valerdi. Proyecto que incluía además los puentes de Pancorbo y Casalarreina.
  4. Reconstrucción del ramal de Gimileo hacia Haro pasando por encima de Briñas para unirse en Armiñón con las carreteras que iban a Francia y a Bilbao.
  5. La construcción de un ramal que uniese Nájera con el Alto de Valpierre, por la cuesta de Hormilla hasta San Asensio.

Pese a estos numerosos proyectos de la institución presentados y la actividad constante y eficaz de los diferentes dirigentes de la misma, a mediados de mayo de 1836, se comunicó mediante una Real Orden de Gobernación la solicitud de disolución de la Sociedad Riojana haciendo que sus fondos pasasen al Gobierno Civil80. Un intento del Director de la Real Sociedad en esos momentos logró retardar esta disolución un tiempo, pero ante el declive económico de la sociedad en los años treinta del ochocientos no se prolongaría demasiados meses.

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