"El caso de Madrid es, sin duda, una excepción, pero, justamente por eso, porque cuenta con una población y una potencia económica muy grandes sería aconsejable su integración en una Comunidad más amplia, Castilla la Nueva, de la que podría ser un eficaz motor de desarrollo"
Tomás Ramón Fernández Rodríguez, 2013

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La formación e identidad de la provincia de Madrid

Por Manuel Herranz

"La bandera de la Comunidad es roja carmesí. Madrid indica con ello que es un pueblo castellano y que castellana ha sido su historia, aunque evidentemente el desarrollo económico y de población haya sido diverso. La Comunidad de Madrid, formada en muchos casos por pueblos y municipios que pertenecieron a Comunidades Castellanas limítrofes, expresa así uno de sus rasgos esenciales."
[...]
"Los castillos de oro sobre gules del escudo escogen, recogen también, el más característico símbolo castellano. Las dos comunidades limítrofes los lucen como emblemas. El hecho de estar pareados simboliza la pretensión de la Comunidad de Madrid de ser lazo entre las dos Castillas, fundiendo el símbolo fundamental de una y otra, al tiempo que viene a proyectar su propia complexión extensiva hasta los límites precisos de las cinco provincias que la abrazan: Toledo, Guadalajara y Cuenca, pertenecientes a Castilla-La Mancha; Segovia y Ávila, integrantes de Castilla-León."


(Ley 2/1983, de 23 de diciembre, de la Bandera, Escudo e Himno de la Comunidad de Madrid.)

Independientemente de la posible existencia de un Madrid romano (el Miacum del Itinerario de Antonino), las primeras noticias de Madrid se remontan a los tiempos del emir Muhammad I, quien mandó construir en la orilla del Manzanares una fortaleza, conocida por el nombre de Mayrit. Durante el dominio islámico, Madrid y su alfoz pertenecieron al Reino moro de Toledo, regido por la dinastía beréber de los Dinúnidas, cuyo principal soberano fue el celebrado Al Mamún. En aquellos tiempos, Madrid guardaba la "cora" o frontera media, defendiendo a su capital (Toledo) de los ataques de leoneses y castellanos. Con el avance de la Reconquista, este bastión musulmán quedó expuesto a los ataques cristianos; y en 932 fue ocupada temporalmente por Ramiro II de León durante el curso de una campaña militar. Madrid será definitivamente ganada para la Cristiandad por el rey de León y Castilla Alfonso VI (1079-1109) en el año 1083, como natural precendente de la victoriosa campaña toledana. Como resultado de aquella heroica gesta se entregan al monarca Olmos, Canales, Maqueda, Talavera, Mora y otras muchas villas y aldeas de la Transierra.

En estos años no se conoce bien la extensión del alfoz madrileño, pero nos aproximamos a él a través de los numerosos topónimos que facilitan el Fuero de Madrid, las sentencias del licenciado Guadalajara, el padre Fidel Fita, Ángel González Palencia y Agustín Gómez Iglesias; buena parte de estos topónimos han sido localizados por éste último. Siempre dispuestos a rectificar, el límite podría ir por Torrelodones, La Zarzuela, El Pardo, Alcobendas, Villanueva, Barajas, Viveros, Vaciamadrid, Perales del Río, Torrejón de Velasco, arroyo Butarque, arroyo de los Meaques, Húmera y arroyo Antequina. La mayoría de los topónimos se localizan a lo largo del río Manzanares; en donde figuran islas, sotos y prados. El alfoz no era, sin duda, un conjunto cerrado.

Puede afirmarse que este breve territorio es el inicio de lo que será la relativamente extensa provincia de Madrid, pero hasta que ésta llega a sus actuales límites pasan siete centurias: desde finales del siglo XII a comienzos del siglo XIX.



El municipio de Madrid

Incorporada la Villa-fortaleza de Madrid al Reino de Castilla, ésta se constituye en Comunidad de Villa y Tierra (compuesta por los Sexmos de Madrid, Vallecas, Villaverde y Aravaca). Hasta el siglo XIII se rige democráticamente por el llamado concejo abierto, en el que interviene toda la población cabeza de familia. Pero ya en el siglo XIII, van ocupando cargos concejiles los más conspicuos representantes de la nobleza, iniciándose con ello los abusos de esta clase, que provoca la decandencia del municipio, viéndose obligados los reyes a intervenir por medio de sus corregidores: Alfonso XI (1312-1350) los impone a los principales municipios de Castilla. Como es bien sabido, el concejo madrileño intervendrá en algunas acciones bélicas, tales como la batalla de las Navas de Tolosa o la toma de Sevilla. De esta época data la denominación de Madrid como "Villa del oso y el madroño": según la tradición, un litigio entre el concejo y el clero sobre el derecho a ciertos montes y pastos lo resolvieron ambas partes acordando que pertenecieran a la Villa los árboles y al cabildo los pastos. Para conmemorar este pacto, la Villa adoptó por emblema el madroño con un oso apoyado, siendo el del cabildo un oso pastando.

Los corregimientos vinculados a ciudades y villas eran, por aquel entonces, las únicas unidades territoriales que envían sus representantes a las Cortes; tanto es así que Castilla se divide en "corregimientos", y uno de ellos es el de Madrid. Podemos afirmar que las ciudades y villas con voto en las Cortes suponen la división territorial-administrativa que precede a la provincia: a las Cortes de 1425 todavía no asiste ningún procurador madrileño, pero sí a las siguientes de 1437; entre las 16 ciudades y villas que envían sus procuradores ya está Madrid. A partir de ese momento, nuestra Villa se convierte en capital de una (por decirlo así) cuasi provincia; con un territorio que barcaría las villas, lugares y aldeas por las cuales Madrid habla en Cortes. A partir de 1437 arranca la venerable antigüedad de esta provincia, aunque todavía no lleve específicamente ese nombre.

Repartimientos, diócesis y provincias

El repartimiento a las aljamas de la Corona de Castilla (del año 1474) se hace todavía por los obispados. Entre ellos está el de Toledo, en donde se incluía el corregimiento de Madrid. Conviene advertir que las diócesis como demarcaciones administrativas (no sólo eclesiásticas, sino civiles) se vienen usando en toda la Edad Media, puesto que mantienen las más arcaicas divisiones territoriales romano-visigodas, en algunos casos respetadas por los invasores islámicos.

Pero algunos años después (en el 1482) figura el vocablo "provincia", por primera vez que sepamos, en el Apuntamiento a la Corona de Castilla del Contador Mayor de los Reyes Católicos, el famoso Alonso de Quintanilla. En el repartimiento del año 1490 se cuentan ya 18 provincias contribuyentes, a saber: Ávila, Burgos, Córdoba, Cuenca, Guadalajara, Jaén, Madrid, Murcia, Salamanca, Sevilla, Soria, Toledo, Valladolid y Zamora. Desde ese año existe de derecho "la provincia de Madrid", puesto que de hecho ya venía siéndolo desde hacía 153 años.

Partijas de la nueva provincia de Madrid en el 1594

Pero...¿Qué territorios componen la provincia madrileña? Pascual Madoz y Amando Melón utilizan, al efecto, los censos que por oden de Fernando VII publica el canónigo Tomás González al recoger y coordinar el Archivo de Simancas en su obra titulada Censo de Población de las Provincias y Partidos de la Corona de Castilla en el siglo XVI, aparecida en el 1829. En uno de estos censos (en el de 1594 concretamente) figura detalladamente la provincia de Madrid, dividida en 5 "partijas" o partidos y una larga relación de lugares exentos. Los partidos son: Villa y Tierra de Madrid, Condado de Puño en Rostro, Sexmo de Casarrubios, Alcarria (partido de Zorita de los Canes), Maqueda y su Tierra.

-Villa y Tierra de Madrid: Villa de Madrid, Getafe, Villaverde, Fuencarral, Chamartín, Aravaca, Carabanchel de Abajo, Las Rozas, Carabanchel de Arriba, Majadahonda, Vallecas, Pozuelo, Húmera, Leganés, Vicálvaro, La Torre, Velilla, Vacia Madrid, Rivas, Ambroz, Rejas, Canillas, Canillejas, Hortaleza, Coslada, Alcorcón, Boadilla, Perales, Zorita, Fuenlabrada, San Sebastián de los Reyes, Fuente el Fresno o Villanueva, Humanejos, Casarrubuelos, Torrejondillo de la Calzada y Algarrada, Borox y Polvoranca; 36 entidades en total.

-Condado de Puño en Rostro: Torrejón de Velasco, Alcobendas, San Agustín y Pedrezuela, Casarrubios del Monte, Ventas de Cabezas, Retamoso, Valmojado, Villamanta y El Alamo, Arroyo Molinos, Barajas y Alameda, Cubas y Griñón; 12 entidades.

-Sexmo de Casarrubios: Odón, Brunete, Quijorna, Zarzuela, Sacedón (de Canales), La Veguilla, Sagrilla, Serranillos, Moraleja de Enmedio, Moraleja la Mayor y Villa de la Cabeza; 11 entidades.

-Alcarria y partido de Zorita (de los Canes): Almoguera, Brea, El Pozo, Albares, Drieves, Mazuecos, Llana, Albalate, Almonacid (de Zorita), Pastrana, Hontoria, Escariche, Hueba, Yebra, Escopete, Moratilla, Fuente Novilla, Valdeconcha, Auñón, Berninches, Fuente la Encina o Sayatón, Zorita (de los Canes), Alocén, Alóndiga, Pozuelo de Belmonte; 25 entidades.

-Maqueda y su Tierra: Maqueda, Carmena, Val de Santo Domingo, Crismondo y Hurtada, Santa Cruz del Retama, Peñalver, Parla, Buendía, Mejorada; 9 entidades.

Total, 93 entidades.

Como puede observarse, la entonces provincia de Madrid no formaba un conjunto cerrado. Por el contrario, presentaba dos grandes núcleos separados entre sí. El primero, constituido por la Villa y Tierra de Madrid, el Condado de Puño en Rostro, el Sexmo de Casarrubios y Maqueda y su Tierra; el segundo, por La Alcarria con Zorita (de los Canes) a la cabeza. Más el primero de estos núcleos no estaba bien delimitado, puesto que había numerosos enclaves y cierta discontinuidad.

Esta agrupación de villas, lugares y aldeas se localizan actualmente en varias provincias, a saber: todas las entidades de la Villa y Tierra de Madrid (salvo Borox) están hoy en esa provincia; de las que formaban el Condado de Puño en Rostro, Casarrubios del Monte y Valmojado están hoy en Toledo, y el resto, en Madrid. No hemos logrado ubicar Retamoso, que en ningún caso es el lugar de este nombre de la provincia de Toledo, que siempre perteneció a la Tierra de Talavera. Todas las entidades (menos las citadas antes) del Sexmo de Casarrubios, forman parte hoy de la provincia madrileña. Sacedón de Canales es un despoblado en el término municipal de Villaviciosa de Odón. Todo el partido de Zorita de los Canes se integra hoy en la provincia de Guadalajara (menos Brea, que se halla en Madrid). Las entidades de Maqueda y su Tierra se reparten ahora de esta manera: a Madrid, Parla y Mejorada; a Toledo, Maqueda, Carmena, Val de Santo Domingo, Quismondo-Hurtada y Santa Cruz de Retamar; a Cuenca, Buendía y a Guadalajara, Peñaflor.

La nómina de 1717

En el Vecindario General de España del referido año, las relaciones de entidades pertenecientes a la provincia de Madrid son las siguientes (para mayor comprensión y ubicación, las de Madrid, hoy, van en negrita; las restantes llevan, entre paréntesis, la inicial de la provincia a la que pertenecen actualmente):

Villa de Madrid, Alóndiga (G), Alocén (G), Aravaca, Ambroz, Arroyomolinos, Alcorcón, Albares (G), Auñón (G), Almonacid de Zorita (G), Almoguera (G), Alcobendas, Albalate (G), Velilla, Boadilla, Vaciamadrid, Casarrubuelos, Carabanchel de Abajo, Brunete, Barajas, Villamanta, Valdeconcha (G), Villaverde, Buendía (C), Brea, Vicálvaro, Borox (T), Berninches (G), Vallecas, Buenaventura (T), Valmojado (T), Canillas, Quismondo (T), Canillejas, Zorita de los Canes (G), Carabanchel de Arriba, Cubas, Casillas (G), Cardiel (T), Chamartín, Carmena (T), Casarrubios del Monte (T), Drieves (G), Escariche (G), Escopete (G), El Alamo, El Almendral (T), Fuente Novilla (G), Fuencarral, Fuente la Encina (G), Fuenlabrada, Fresnedillas (A), Fuente el Fresno, Griñón, Hueva (G), Yllana (G), Yebra (G), Getafe, Moratilla (G), Mejorada, Mazuecos (G), Maqueda (T), Majadahonda, Moraleja la Mayor, Moraleja de Enmedio, Hortaleza, Hontoba (G), Odón [Villaviciosa de], Pastrana (G), Parla, Peñalver (G), Pozo Almoguera (G), Pozuelo de Alarcón, Pozuelo de Montetajo (G), Pedrezuela, Quijorna, Rejas, San Agustín, Sayatón (G), Santa Cruz del Retamar (T), La Alameda, Las Rozas, Leganés, La Adrada (A), Torrejón de Velasco, Sacedón de Canales, San Sebastián de los Reyes, Serranillos, Las Ventas de Retamosa (T), Torrejón de la Rivera, Húmera.

Figuran por primera vez en la provincia de Madrid las siguientes entidades:

Buenaventura, Cardiel de los Montes, El Almendral de la Cañada, Las Ventas de Retamosa, Casillas, La Adrada y Fresnedillas. No están ya Villanueva y Retamoso (que bien se pudiera identificar con Las Ventas de Retamosa).


Las reformas territoriales del siglo XVIII

El centralismo borbónico francés se traslada a España con la nueva dinastía, y a ella se deben las reformas territoriales. Felipe V (1701-1724) lleva a cabo una ordenación del territorio nacional, dividiéndolo en corregimientos y alcaldías mayores. En el 1749 (durante el reinado de Fernando VI) se crean las intendencias, también llamadas provincias. Al intendente le incumben las funciones del corregidor en las capitales de provincia, pero en el 1776 ambas competencias se separan, quedando a partir de ese año con facultades políticas y económicas. Pero es en tiempos de Carlos III cuando la intendencia adquiere ya sus límites definitivos, al publicarse en el 1789, ya en el reinado de su hijo Carlos IV, la España dividida en provincias e intendencias de 22 de marzo de 1785. Esta gran obra (propiciada por el conde de Floridablanca en su calidad de Primer Secretario de Estado y del Despacho Universal) supone el inicio de un perfecto conocimiento del territorio nacional, y, por ende, del provincial.
La nueva división de la intendencia-provincia se hace sobre los siguientes partidos y pueblos:

-Partido de Madrid: Alcorcón, Ambroz, Carabanchel Alto, Carabanchel Bajo, Casarrubuelos, Coslada, Fuencarral, Fuenlabrada, Fuente el Fresno, Getafe, Madrid, Majadahonda, Las Rozas, San Sebastián de los Reyes, Torrejón de la Calzada, Vallecas, Vicálvaro, Villaverde; 21 entidades en total.

-Partido de Casarrubios del Monte: El Alamo, Casarrubios (T), Valmojado (T), Las Ventas de Retamosa (T), Villamanta; 5 entidades.

-Partido de Maqueda: Carmena, Maqueda, Quismondo, Santa Cruz del Retamar y Val de Santo Domingo (todos hoy en Toledo); 5 entidades.

-Partido de Villaviciosa: Moraleja de Enmedio, Moraleja la Mayor, Sacedón de Canales, Serranillos, Villaviciosa de Odón; 5 entidades.

-Pueblos sin partido: Alameda, Albalate de Zorita (G), Albares (G), Alcobendas, Almoguera (G), Almonacid de Zorita (G), Alocén (G), Alóndiga (G), Aravaca, Arroyomolinos, Auñón (G), Barajas, Belmonte de Tajo, Berninches (G), Boadilla del Monte, Borox (T), Brunete, Buendía (C), Canillas, Canillejas, Cubas, Chamartín, Drieves (G), Escariche (G), Escopete (G), Fuente la Encina (G), Fuente Novilla (G), Griñón, Hontalba (G), Hortaleza, Húmera, Hueva (G), Yllana (G), Yebra (G), Leganés, Mazuecos (G), Mejorada, Moratilla de los Meleros (G), La Pangía (G), Parla, Pastrana (G), Pedrezuela, Peñalver (G), Perales del Río, Polvoranca, Pozo de Almoguera (G), Pozuelo de Alarcón, Quijorna, Rejas, Rivas, Romanillos, San Agustín, Sayatón (G), Torrejón de Velasco, Vaciamadrid, Valdeconcha (G), Velilla de San Antonio, Villafranca del Castillo, Zorita de los Canes (G).

De todos estos pueblos, algunos han desaparecido y se reducen a actuales despoblados, otros han sido absorbidos por el municipio de Madrid o por entidades limítrofes. Han dejado de ser ayuntamientos los siguientes pueblos: Ambroz, despoblado en el término de Vicálvaro; Fuente el Fresno, en el término de San Sebastián de los Reyes; Húmera, barrio en el de Pozuelo de Alarcón; Moraleja la Mayor, despoblado en el término de Moraleja de Enmedio; Perales del Río Manzanares, integrado en el consistorio de Getafe; Polvoranca, despoblado en el término de Leganés; El Porcal, dependiente hoy del ayuntamiento de Rivas; Rejas, despoblado en el término de Barajas; Romanillos, despoblado en el de Boadilla del Monte; Villafranca del Castillo, coto redondo en el término de Villanueva de la Cañada.

Los ayuntamientos absorbidos por Madrid hasta el 31 de diciembre de 1950 son 11 en total; sus nombres los diremos más adelante.

Tenemos un conjunto de 93 entidades de población; aparte de las numerosas dehesas y cotos redondos distribuidos por toda la intendencia, en el partido de Madrid se hallan, a saber: Acedinos, Allu-Den, Cova-Muebles, Dos Casas, Fragacedos, Fuentidueña, Loranca, Mesones, San Cristóbal, Torre Pedrosa, Torre del Campo, Torre Ben-Crispín (antes Val Crispín y mucho antes Aben o Iban Crispín, en el antiguo alfoz), Villanueva y Burillo; todas dehesas. Torrecilla era un coto redondo. Fuera del partido de Madrid tenemos: Anguix, Aranduéñiga, Los Años, Bugeda, Conchuela, Castrueña, Común de las Once Villas, Fuente Espino, Fuen Bellida, Humanejos, La Golosa, Pozuela, Palomar, Séber, Santiago de Velilla, Torre Bermeja, Villa Mayor, Valles, Valleja, Valdehormeña. Todas son dehesas, y algunos de estos topónimos ya figuran en el viejo alfoz.

La extensión aproximada de la intendencia-provincia de Madrid es de 322.366 hectáreas, de las que corresponden a la actual provincia 159.846, a la de Guadalajara 114.865, a la de Toledo 38.827 y a la de Cuenca 8.828. Como se ve, la intendencia de Madrid era muy reducida si la comparamos con la extensión actual. Ya vimos que comprende 2 grandes núcleos y 11 enclaves, que detallamos: 2 en la Sierra (Braojos y Alameda del Valle), 3 en la Alcarria Baja (Carabaña, Almoguera y Belmonte de Tajo), 4 al Norte y al Este de la Villa de Madrid (Pedrezuela, Torrejón de Ardoz, El Casar de Talamanca y Quijorna), 2 en La Sagra (El Alamo y Borox). En Toledo, una serie de ellos en la zona Norte-Centro de esta provincia, con una forma alargada y estrecha. En Cuenca, el municipio de Buendía, unido anteriormente al conjunto madrileño, limitando en nuestros días con la actual provincia de Guadalajara.

El conjunto en torno a Madrid presenta un perfil complicado, es un verdadero rompecabezas. Entre las intendencias de Madrid y Toledo se ubica el Condado de Chinchón (entonces en la provincia de Segovia) que llegaba a través del señorío de El Real de Manzanares a las mismas puertas de Madrid, hasta pasar (en el 1446) a los duques del Infantado, agregando sus pueblos a los de Guadalajara.

La división provincial de Floridablanca era un buen paso en la unificación territorial, pero mantuvo una serie de enclaves, no constituyendo (ni con mucho) un todo orgánico, puesto que mantenía los dos grandes núcleos ya señalados y el conjunto alargado de Toledo, más los mencionados 11 pequeños enclaves.

La provincia de Madrid de entonces disfrutaba de dos comarcas muy caracterizadas: parte de La Sagra al Oeste y La Alcarria al Este, y por eso se la podía llamar con toda realidad "la provincia del trigo y la miel", el primero cultivado en La Sagra y la segunda recolectada en La Alcarria.

La provincia de 1801 a 1814

Esta división por intendencias que venimos considerando se puso en funcionamiento el 1 de enero de 1801, organizándose la de Madrid en dos grandes partidos: Madrid y Alcalá de Henares. Ya se había suprimido por la Real Orden de 8 de diciembre de 1799 el partido de Colmenar Viejo, antes en la provincia de Guadalajara, incorporándole a Madrid; se incorporaban también otros pueblos, antes en Segovia y Toledo; el partido de Alcalá de Henares, perteneciente siempre a Toledo, pasa en su mayor parte a Madrid. Con la integración de este partido, al trigo y la miel se une ahora otro bien, el de la sabiduría que atesora la prestigiosa Universidad de Alcalá.

Así pues, la antigua intendencia-provincia (que se componía, como ya vimos, de 93 pueblos) queda ahora con 179, de los cuales 122 se hallan en el partido de Madrid y 57 en el de Alcalá de Henares. Segrénganse de la antigua intendencia 24 ayuntamientos y se añaden 27 del antiguo partido de El Colmenar Viejo (ya dijimos que pertenecía a Guadalajara), 11 de Guadalajara, 22 de Segovia, 39 de Alcalá (antes en Toledo), 8 de Toledo y 2 de Ocaña (antes en Toledo); mas los Reales Sitios de San Fernando de Henares, San Lorenzo de El Escorial y El Pardo, que antes no habían estado vinculados a ninguna división administrativa, dependiendo a estos efectos de la Casa Real. Por lo expuesto, Guadalajara perdía en total 38 ayuntamientos y Toledo 49.

Esta división provincial se mantiene 9 años, del 1 de enero de 1801 al 17 de abril de 1810 (Gaceta de Madrid de 4 de marzo de aquel año), fecha en la que se establece la nueva demarcación en prefecturas por el Gobierno intruso de José I Bonaparte.

Aunque no tuvo apreciable vigencia, es de interés considerarla, por su valor, como relativo precedente a la inmediatas divisiones provinciales que se proyectarán (y sobre todo a la de 1833, hoy en vigor). Amando Melón estudia en El mapa prefectural de España esta notable muestra de la influencia revolucionaria francesa en nuestro reparto administrativo, por su indudable valor "geográfico", que rompe con el concepto histórico que venía siendo el fundamento de las anteriores divisiones que aquí hemos reseñado. Esta división prefectural tuvo un antecedente en el proyecto departamental ideado por el famoso José Antonio Llorente, que toma los ríos como base. El departamento del Manzanares tiene por base a Madrid. Pero la ley que se lleva a la Gaceta de Madrid cambia el nombre geográfico-fluvial por el de las capitales de las nuevas prefecturas, y cambia también el nombre de departamentos por ese de prefecturas, que serían 38. La de Madrid tendría dos subprefecturas: una en la Villa y otra en Alcalá de Henares. Como vemos, se mantienen los dos antiguos partidos dentro de la novedosa demarcación.

La prefectura de Madrid ofrece un todo sin interpolaciones, homogéneo, pero más reducido que el de la división anterior y mucho menor que cualquier otra prefectura de España. Mide 66 leguas cuadradas (cada legua supone 5.555 metros). Su contorno es casi circular y aparece limitado por el Norte, Oeste y Sur por la extensa prefectura de Toledo (520,3 leguas) y sólo por el Este por la más amplia de Guadalajara (566,8 leguas). Se habían tenido en cuenta para sus linderos el curso de los ríos Tajuña, Guadarrama y Jarama. Torrelodones (de tan gran tradición madrileña, puesto que ya figura como aldea de su alfoz) queda en la prefectura de Toledo.

Nuestra prefectura abarca solamente el área de los que serían después los partidos judiciales de Madrid, Getafe y Alcalá de Henares. Se ve que para los autores priva más la población que la extensión, cosa que no se tiene en cuenta en el caso de Barcelona, cuya prefectura mide 271, 3 leguas cuadradas. A pesar de las precarias circunstancias en las que se hace y su escasa vigencia, ofrece por primera vez el hecho de una provincia sin interpolaciones, algo del mayor interés para los tiempos que se avecinaban.

La provincia de 1822

Las cosas volvieron a su ser, apunta Madoz, cuando, en el 1814, los derrotados franceses cruzan los Pirineos. Queda vigente la división de 1801, que no es otra que la de Floridablanca.

El pronunciamiento en Las Cabezas de San Juan (Sevilla) del comandante Riego supone el final de la primera época absolutista y el comienzo del Trienio Constitucional (1820-1823), con la puesta en vigor de la Constitución del año 1812. Las Cortes Generales y Extradordinarias aprueban una nueva división territorial el 30 de enero de 1822, que daba a la provincia madrileña casi los mismos contornos que ahora tiene, con algunas diferencias. En el Archivo del Congreso de los Diputados se conservan los manuscritos originales de los límites de cada una de aquellas recientes provincias. El referido a la de Madrid dice literalmente así:

"Su limite Norte y Oeste es la grande Cordillera de los Montes Carpetanos empezando desde un poco al Sur del Puerto de Arcones, y siguiendo por el del Lozoya, Malagusto, Somosierra, Fonfría y Guadarrama, desde donde continúa la división de aguas hasta terminar el río Alberche en la confluencia de éste con el Perales inmediato a la Aldea del Fresno, quedando dentro de esta provincia casi todo el término conocido por el Sexmo de Casarrubios.

Desde la confluencia citada empieza el límite Meridional, dirigiéndose a cortar el Guadarrama por debajo de Batres, pasando entre los pueblos de Navalcarnero (que pertenece a la provincia de Madrid) y Casarrubios. Desde el Guadarrama continúa por el Norte de Carranque y Ugena, entre Espartinas y Gasco, y atravesando el río Manzanares por debajo de la confluencia con el Tajuña sigue a buscar el Tajo un poco al Norte y Este de Oreja, y siguiendo la orilla derecha de este río hasta el puente inmediato a la ermita de la Encomienda, se dirige después al Oriente pasando por el Norte de Santa Cruz de la Zarza y terminando al Sur de Tarancón en el río Rianzares, siguiendo casi en dirección Noroeste el nacimiento del pequeño río Calbeche pasando al Oeste de Buelves, después entre los pueblos de Yllana y Legamiel, atravesando el Tajo entre Almonacid y Estremera, continuando entre Mondéjar y Alvarez hasta el río Tajuña en donde desagua un riachuelo que pasa al Occidente de Aranzueque, y continuando por él, sigue el límite a atravesar el río Torija entre Baldenoche y Taracena hasta el Cañal en el río Henares, que atravesándolo contiúa más hacia el Oeste pasando al Sur de Valtierra, Usanos y Valdenuño, siguiendo desde aquí a buscar el Jarama en la confluencia de éste con un riachuelo que viene de Cubillo y tomando la orilla derecha se incorpora el Lozoya, va por la dirección de este río hasta las inmediaciones de Monkirón, y atravesando el citado río, continúa a buscar la Cordillera pasando al Oeste de Gandullas, y al Este de Laserna."

Esta división la firman Felipe Bauzá y José Agustín Larramendi, que levantaron la Carta Geográfica de España; por ello, las Cortes Generales y Extraordinarias encarecen (allá por 1821) el mérito y el acierto que ha presidido el difícil trabajo, realizado desinteresadamente por sus autores.

Con los límites que se han dado quedan fuera, entre otros, los siguientes municipios: San Martín de Valdeiglesias, La Villa del Prado, Cadalso de los Vidrios, Cenicientos, Las Rozas de Puerto Real, Aranjuez y la parte Nororiental de la actual provincia. Ya en 1820, la villa de Estremera solicita ser incluida en Madrid y no en la provincia de Toledo, como pensaban hacer las autoridades.

La división provincial de 1833

La nueva invasión francesa (ahora de los llamados Cien Mil Hijos de San Luis) propiciada por el absolutismo, y la implantación de éste en su segunda época, borró todo lo hecho en los años liberales, empezando así la llamada Década Ominosa y, en nuestro caso, a la antañona división de Floridablanca. Fallecido Fernando VII e instaurado un sistema liberal moderado, se forma el Gobierno de Francisco Cea Bermúdez, que nombra Ministro de Fomento a Francisco Javier de Burgos, que redacta la ley de 30 de noviembre de 1833 por la que se divide el territorio nacional en 49 provincias, siendo Madrid una de ellas.

La nueva provincia madrileña limita al Norte y Noroeste con Segovia, al Este con Guadalajara y Cuenca, al Sur con Toledo y al Oeste con Ávila y Segovia. En detalle: forma el lindero Norte y Oeste el Sistema Central, en los segmentos de Somosierra, Guadarrama y parte de Gredos; se inicia al Sur del Puerto de Arcones, continúa por los de Lozoya, Peñalara, La Morcuera, La Fuenfría, pasa después por la línea divisoria entre Cereceda (Ávila) y Zarzalejo (Madrid), por el Oeste de Valdemaqueda y San Martín de Valdeiglesias, sigue por entre Cadalso de los Vidrios (Madrid) y Majadillas (Ávila). El límite meridional va por Cenicientos, El Pardo, pasa el Alberche al Norte de Méntrida (Toledo), prosigue entre Navalcarnero y Casarrubios (Toledo), cruza el Guadarrama al Sur de Batres y al Norte de Carranque y Ugena (Toledo); camina por Las Espartillas (Madrid) y el Norte de Seseña (Toledo), hasta llegar al Jarama, algo más al Sur de Titulcia de Bayona (Madrid); quedan Aranjuez y su término como una profunda cuña, en la provincia de Madrid, siguiendo primero el sinuoso curso del Jarama hasta su desagüe en el Tajo, que marcha lento a través de numerosos bucles; continúa aguas abajo de ese río pasando al Sur de los términos de El Colmenar de Oreja (Madrid), reabasa el río por Villarrubia de Santiago (Toledo), sigue por el Sur de Villamanrique de Tajo (Madrid), Buenemesón (Madrid) y Fuentidueña de Tajo (Madrid) hasta Estremera, también en Madrid. Inicia el lindero oriental con Brea de Tajo, Orusco, Ambite (Madrid) hasta llegar al Tajuña, quedando para Madrid los términos de Santorcaz y Los Santos de la Humosa, hasta alcanzar el Henares; en Valdepiélagos otra vez el Jarama forma límite hasta el Pontón de la Oliva, poco antes de afluir el Lozoya; quedan en Madrid los términos de El Atazar y La Puebla de la Mujer Muerta hasta Somosierra.

Ganancias y pérdidas territoriales

Dentro de los límites descritos quedan pueblos que antes fueron de otras provincias; mientras que otros, vinculados desde siglos al territorio madrileño, se adscriben ahora a otras provincias. En este juego de ganancias y pérdidas territoriales, Madrid gana, puesto que de 93 entidades que tiene en el Censo de 1785 pasa a 225 ayuntamientos, con una extensión superficial de casi 8.000 kilómetros cuadrados.

En cifras aproximadas, las ganancias de Madrid suponen 6.000 km, y los que conserva, otros 2.000; de aquellos Ávila aportó 560, Guadalajara 2.164, Segovia 1.242 y Toledo 2.036 km. Las entidades que recibe la provincia madrileña se concretan en la siguiente nómina:

-De Ávila: Fresnedillas, Pelayos de la Presa, Pajares (que forma parte del municipio de Zarzalejo) y Valdemaqueda.

-De Guadalajara: Bustarviejo, Campoalbillo, Navalafuente, Ribatejada, Serracines, Valpiélagos, Valdetorres, La Aceveda, El Atazar, La Berzosa, Braojos, Buitrago, La Cabrera, Cervera, Cinco Villas, Gandullas, La Garganta y Cuadrón, La Gargantilla, Gascones, El Horcajo y Aoslos, El Horcajuelo, La Hiruela, Lozoyuela y Relaños, Madarcos, Mangirón, Montejo de la Sierra, Navarredonda, Las Navas de Buitrago, Las Paredes de Buitrago, Patones, Pinilla de Buitrago, Piñuécar y Bellida, Prádena del Rincón, La Puebla Nueva de la Mujer Muerta (hoy La Puebla de la Sierra), El Robledillo de la Jara, El Roblegordo, San Mamés, La Serna, La Serrada, Siete Iglesias, Somosierra, Torrelaguna, Torremocha, Villavieja, Alpedrete, Becerril de la Sierra, El Bellón, El Boalo, Camarma de Encima, Camarma del Caño, Cereceda, Cercedilla, Collado Mediano, Collado-Villalba, El Colmenarejo, El Colmenar Viejo, Coveña, Las Chozas de la Sierra, Daganzo de Arriba, Fresno de Torote, La Fuente el Saz, Galapagar, Guadalix, Guadarrama, El Hoyo de Manzanares, Manzanares el Real, Mataelpino, Meco, Miraflores de la Sierra, Los Molinos, Morazarzal, Navacerrada, Las Navas, El Quejigo, La Olmeda del Extremo, San Martín de Valdeiglesias, Torrelodones, Valdeavero, La Villa del Prado, Villanueva del Pardillo.

-De Segovia: La Alameda del Valle, Canencia, Lozoya, Oteruelo del Valle, Pinilla del Valle (de Lozoya), Rascafría, Bayona de Tajuña, Bustarviejo, Ciempozuelos, El Colmenar del Arroyo, Chapinería, Chinchón, Navalafuente, Navalagamella, Navalcarnero, El Peralejo, Perales de Milla, Villanueva de Perales, El Robledo de Chavela, San Martín de la Vega, San Pedro Apóstol (se localiza en el Sexmo de Casarrubios, es probable que se trate de un coto redondo, porque en la diligencia aparece un Alcalde mayor), Santa María de la Alameda, Sevilla la Nueva, Valdelaguna, Valdemorillo, Villaconejos, Villamantilla, Villanueva de la Cañada.

-De Toledo: Aranjuez, Cadalso de los Vidrios, El Colmenar de Oreja, Cenicientos, Estremera, Fuentidueña de Tajo, Las Rozas de Puerto Real, Valderacete, Villamanrique de Tajo, El Villarejo de Salvanés, Alalpardo, Alcalá de Henares, Ambite, Anchuelo, Algete, Batres, Venturada, El Berrueco, Cabanillas de la Sierra, Camarma de Esteruelas, Campo Real, Carabaña, Corpa, Los Hueros, Humanes, Loeches, Majadilla, Morata de Tajuña, Móstoles, Nuevo Baztán, La Olmeda de la Cebolla, Orusco, Pajares (entidad distinta de la mencionada en Ávila), Paracuellos, Perales de Tajuña, Pezuela de las Torres, Pinto, Pozuelo del Rey, Redueña, El Robledillo, Santorcaz, Los Santos de la Humosa, Talamanca, Tielmes, Torrejón de Ardoz, Torres (hoy Las Torres de la Alameda), Villaviciosa (de Odón).

Y de Madrid a las provincias limítrofes pasaron las siguientes entidades:

-A Cuenca: Buendía.

-A Guadalajara: Albalate de Zorita, Albares, Alcolea de Torote, Almoguera, Almonacid de Zorita, Alocén, Alóndiga, Auñón, Berninches, Casar del Monte, Drieves, Escariche, Escopete, Fuente la Encina, Fuente la Higuera, Fuente Novilla, Hontova, Hueva, Mazuecos, Mesones, Moratilla de los Meleros, Ontalba, La Pangía, Pastrana, Peñalver, Pozo o Pozuelo de Almoguera, Sayatón, Valdeconcha, Valdemuño, Valdepeñas, Viñuelas, Yebra, Yllana, Zorita de los Canes.

- A Toledo: Borox, Carmena, Casarrubios del Monte, Esquivias, Maqueda, Méntrida, Quismondo, Santa Cruz del Retamar, Seseña, La Torre de Esteban Hambrán, Ugena, El Val de Santo Domingo, Las Ventas de Retamosa, Valmojado.

Algunas de las mencionadas entidades se incorporan a otros ayuntamientos, como Buges a Meco; Camarma de Encima a Camarma del Caño, Sacedón de Canales a Villaviciosa de Odón. En el año 1801 los ayuntamientos de la provincia de Madrid eran 179; segregados o desaparecidos 25, permanecen 154... Y con los 71 agregados en 1833, tenemos un total de 225.

Consideraciones en torno a la división vigente

La delimitación de 1833 pretende unificar y dar continuidad a los contornos provinciales, suprimiendo los enclaves. Así cumplía el artículo 3 de la ley, que trata de evitar las interpolaciones territoriales. No obstante, algunas permanecen. Sin ir más lejos, en la provincia de Madrid el término de Majadahonda queda dividido en dos, hallándose una parte en Madrid y otra en Segovia, lindando con Ávila entre los términos de El Espinar (Segovia) y Peguerinos (Ávila); en cambio, el término de Cejanejos (Guadalajara) mantiene un enclave en Valdeavero (Madrid).

La división que nos ocupa nace de una idea orgánica que ya se advierte en el proyecto de 1813 y en la planificación del Trienio Liberal, que se mantiene, puesto que el autor de la ley (el Ministro De Burgos) había colaborado con el régimen josefino como subprefecto de Almería, Presidente de la Junta de Subsistencias y Corregidor de Granada, terminando por emigrar a Francia en el 1812; por tanto, la línea iniciada en la división prefectural seguía ahora en la de 1833.

Es interesante incidir en los diversos fundamentos de las tres grandes reformas del mapa provincial español: la de 1801 mantiene la base histórica, respeta las demarcaciones surgidas en el Medievo y las unidades comarcales, aunque cambie sus nombres por el de partidos. La división prefectural se basa, en un principio, en las grandes unidades geográficas, tomando de los ríos y de los accidentes litorales el nombre del departamento, luego llamado prefectura. La de 1833 tiene un claro condicionamiento económico: en primer lugar, se pretende la autosuficiencia provincial, que cada una se pueda bastar a sí misma, y por eso nada mejor que darles la mayor variedad geográfica posbile (valles, montañas, llanuras, vegas y costas) para que puedan tener buenos pastizales, suficiente madera, cultivos, cereales, viledos, huertas, puertos y pesca. Se busca una extensión media, haciéndola posible con la población. Y, en efecto, se consigue plasmar esta unidad económica, pero se rompe otra importante unidad: la comarcal.

Volviendo a la provincia de Madrid, diremos que es de extensión media, sobre los 8.000 kilómetros cuadrados, similar a la extensión de Ávila, Palencia o Valladolid; son 19 las provincias que tiene más reducida extensión que esta de Madrid. Presenta una figura de triángulo equilátero, con el vértice al Norte y la base al Sur, dinamizada ésta por el profundo saliente de Aranjuez. Está situada en el Norte de la cuenca del Tajo, río al que afluyen el Jarama (con su copiosa red de tributarios), el Guadarrama y el Alberche. Ocupa una buena parte de la antigua Transierra. Produce maderas, ganado, cereales, vid, miel y hortícolas, magnífico granito y buena caliza. Y por su fuera poco, tiene un magnífico mercado consumidor, el más grande de la Meseta. A todo ello podemos añadir su posición central: si tenemos en cuenta el sistema radial de nuestras comunicaciones, la provincia de Madrid ocupa una posición privilegiada. Pero lo que singulariza y condiciona a esta provincia es que en su territorio se ubica la capital de España.