"No está justificado el empleo de este grotesco sambenito bifronte que sólo sirve para que todos los pueblos de España hagan chistes a nuestra costa. Ese atroz nombre artístico de Castilla/La Mancha, que más parece una parodia que una denominación seria, como un empalme ferroviario tal que Linares/Baeza"
Juan Pablo Mañueco, 1980

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Poema XXIII: Buscan los huesos de Cervantes

Recogemos aquí el 23º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección de sonetos dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Buscan los huesos de Cervantes

Miguel, ya puedes decir que has triunfado
de modo claro, desde este momento;
en vida, la sal, pan, gloria y sustento
negaron. Hoy dinero aporta Estado.

Buscan tus huesos, Miguel, en el liado
osario común que hasta hoy fue tu asiento
y aunque, después de tanto, es vano intento
no es malo gaste en ti, viejo soldado,

bárbara España a la que, mutilado,
volviste. Manco, pobre y desdentado
malviviste, enfermo y a menudo hambriento.
Paga y honor, si país civilizado.

Hoy no hay Premio, Instituto o monumento
que no te envíe honoríficos besos.
Ellos cobran sabroso emolumento.
Mas ya te aman, Miguel... Aman tus huesos.

Gobiernos de España bárbara, de ayer y hogaño,
madrastra de tanto genio comedor de viento:
¿Ni siquiera de eso os habíais preocupado?

Y luego, incontinentes,
nos mirarán de soslayo,
se adornarán con un rayo,
no habrá dimisiones,
se calarán el BOE,
requerirán nueva y nueva LOE,
nos crujirán con más leyes
nos tomarán por unos bueyes,
y, conscientemente,
te confundirán los huesos
mentirán en sus impresos,
todos, llenos de lascivias,
adorarán algunas tibias
-que algún Académico o sepulturero no te haya antes hurtado
para en su casa tenerte decorando, en su honor volado-
y no se irán... ni después de brearnos con más impuestos.

Si lo llegas a saber, Miguel amado,
tal vez te hubieras pasado al Turco, allá en Lepanto.
Y yo, como escudero, pienso que te hubiera acompañado
por no quedar aquí, como buen español, de mente manco
al albur de políticos hipócritas y del banco.

Y, aun así, Miguel, ya lo sé, amamos este país de espanto,
que ahora hará negocio con tus huesos.
exponiendo alguno de éstos o de ésos
y dando plata y escaño a los sabuesos.

Juan Pablo Mañueco
(Madrid, 1954)

Licenciado en Filosofía y Letras, periodista y escritor