"Santander debe formar parte del antiguo reino de Castilla, pero recabar para sí, a ser posible, la más amplia autonomía municipal"
Maximiano García Venero, 1918

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Poema XXXVI: Seguidillas de Madrid

Recogemos aquí el 36º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección lírica dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Seguidillas de Madrid

Nadie que hasta ti llega
Madrid, Madrid,
recala en casa ajena.
Sabes asir.
 
Mas bien guarda tus señas
dentro de sí
alguien que se te aleja.
Te haces sentir.
 
Algo que alma sujeta
ha de existir
para -quien se va- pena
tenga al partir.
 
Quizá que pueda ser:
no desheredas
de su otra cuna a quien
llegue de afuera.
 
Nadie que hasta ti venga,
Madrid, Madrid,
recala en casa ajena.
Sabes asir.
 
Mi deseo desea,
Plaza Mayor,
escribirte un poema.
Prueba es de amor.
 
Portillo de tu puerta,
Puerta del Sol,
no conoce cancela
sólo balcón.
 
Cibeles de agua llena,
suena un rumor:
que diosa de la Tierra
te nombró Dios.
 
Con nadie estás en guerra.
A quién que llegue
le acoges y le muestras
falda con pliegue.
 
 
Nadie que hasta ti venga,
Madrid, Madrid,
recala en casa ajena.
Sabes asir.
 
Si es que desasosiegas,
Paseo de Arte,
será que muchas bellezas
puedes colgarte.
 
Prado, pinacotecas…,
arqueológico,
naval, bibliotecas…,
¡qué bellos ocios!
 
Retiro, Recoletos,
Jardín Botánico,
donde la flora es dueña
de los ocasos.
 
Tú, Madrid, desenredas
arte y espacios,
con besos los entregas
en sueños mágicos.
 
Nadie que hasta ti venga,
Madrid, Madrid,
recala en casa ajena.
Sabes asir.
 
Cuando ruede la rueda
de su partida,
el blanco de tu sierra
lleve por vida.
 
La azul, en tal ausencia,
del cielo herida
irá entre siete estrellas
amanecida.
 
Porte igual la presencia
de la osa erguida
que a un madroño le apresa
sus frutas vivas.
 
La Plaza Mayor, Puerta
del Sol, tranquila
osa, Cibeles pétrea,
albar y amiga…
 
Nadie que hasta ti venga,
Madrid, Madrid,
se va igual como llega.
Sabes surtir
 
de imágenes tan bellas,
Madrid, Madrid,
que hasta las siete estrellas
sueñan aquí.
 
Por capital, Castilla
a España presta.
Pero a ambas Castillas
las llevas puestas.
 
Que, aparte política,
bajo las piedras
sabor de ambas vecinas
corre en tus venas.
 
Sol que prende Madrid
luz da a una villa
que habita una raíz
de seguidillas.
 
Cae la castellana
hoja en tus ojos
que explora tu mirada
en cada otoño.
 
Villa libre, te legas,
Madrid, Madrid,
y vuelves madrileña
la gente aquí.
 
Mi voz alegre suena
Madrid, Madrid
¡Nadie por ti es de fuera.
Sabes asir!
 
Y por eso a tu vera,
Madrid, Madrid,
yo digo y bien dijera.
¡soy de Madrid!

Copyright © Juan Pablo Mañueco Martínez
Derechos de reproducción reservados

Juan Pablo Mañueco
(Madrid, 1954)

Licenciado en Filosofía y Letras, periodista y escritor