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Las pesas y medidas en Castilla (1348-1810)

por Asociación Socio-Cultural Castilla

Hasta la asunción del sistema métrico decimal en el siglo XIX había unas grandes disfunciones entre las pesas y medidas de los distintos lugares. Inicialmente puede parecer trivial, pero por norma general, y dada la avidez de los comerciantes, se afinaba el género hasta la última subdivisión existente, tanto si se compraba (por interés del que adquiría la mercancía) como si se vendía (por interés esta vez del vendedor).

Durante la Reconquista, la escala de pesas y medidas fue un caos absoluto durante la Alta Edad Media. Esto provocaba que los comerciantes tuvieran que ser auténticos matemáticos si deseaban vender su mercancía en varias ciudades. Una arroba de Toledo no era ni parecida a la que se empleaba en Logroño, por ejemplo. Pero incluso entre comarcas había diferencias, y una libra al sur de Burgos era totalmente distinta de la que se empleaba en la actual comarca de Las Merindades. En ocasiones incluso había grandes diferencias (de las que los comerciantes se aprovechaban para engañar) entre la compra y la venta: podía así, por ejemplo, un vinatero, vender el vino en arrobas de Albacete, mientras que para comprarlo lo medía en arrobas de Burgos. A igualdad de precio la diferencia era jugosa: más de 3,5 litros de diferencia entre ambas (a favor del mercader, por supuesto).

Con esto se quiso acabar desde la Corona, lo que por fin se consiguió a mediados del siglo XIV. Se convocaron Cortes en la villa de Alcalá de Henares en 1348, de las que salió el código jurídico conocido como el "Ordenamiento de Alcalá", de aplicación en todos los reinos que formaban la vasta corona castellanoleonesa.

"Y otrosí, que el paño, y lienzo y sayal y las otras cosas que se venden a varas, que se vendan por la vara castellana. Y declaramos que la vara castellana que se ha de usar es la que hoy tiene la ciudad de Burgos, y que para este efecto, las ciudades y villas que son cabeza de Comunidad hagan traer el patrón de la vara castellana de la dicha ciudad de Burgos."

Ese ordenamiento estuvo vigente varios siglos y legislaba sobre varias cuestiones de ámbito sobre todo comercial. En este artículo desde ASC-Castilla nos hemos centrado específicamente en el caso de Castilla, por lo que obviaremos el resto de reinos de la Península en nuestro estudio.

En 1801 Carlos IV señaló los pa­trones de las pesas y medidas españolas y sus múltiplos y divisores, las cuales todas debían ajustarse a la vara de Burgos (longitud), a la media fanega de Ávila (peso) y a la cántara o arroba de Toledo (volumen), que se custodiaban en dichas ciudades. Á pesar de todo esto, la anhelada uniformidad tampoco llegó a realizarse, pues en la Corona de Aragón continuaron usando sus pesas y medidas provinciales. Dicha uniformidad en las pesas y medidas llegó hasta 1810, año en que Napoleón Bonaparte aprobó el sistema métrico decimal creado durante la Revolución Francesa, y su hermano José lo implantó en España durante su breve reinado.

Una vez acabada la guerra y fallecido Fernando VII, la Corona necesitaba financiación y quiso hacer un inventario de todas las medidas existentes en todas las provincias de España, para lo que encargó una comisión a tal efecto. Al Estado isabelino le interesaba sobremanera poder tasar convenientemente todo lo expropiado por las desamortizaciones, a fin de poder colocarlo mejor en el mercado, de ahí el interés por homogeneizar las medidas existentes con el nuevo sistema decimal. Los resultados de esas pesquisas dieron como conclusión una Real Orden, publicada a lo largo de varios meses del año 1851, con las medidas que regían en cada provincia hasta la adopción del sistema decimal.

En el caso de Castilla eran las siguientes:

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