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Las Mayas 2017 en El Molar (Madrid)

Como otros años, se celebró en el pueblo del Molar (provincia de Madrid, Castilla), ya pasado el mes de abril, como manda la costumbre, la fiesta de la Maya. El lunes 1 de mayo se montaron los tronos, abrigados de pulidas telas, enramados de lavanda, margaritas, claveles, rosas, y a sus pies alfombra silvestre de romero, retama y más espliego, para que se aposentasen las mocitas que iban a ser las mayas de este año con sus acompañantes.

 

Uno de los tronos dispuestos para la maya.

 

Como es conocido, en esta festividad de reminiscencias paganas, y en el contexto de las celebraciones marianas de la civilización cristiana que las asumió, se entroniza la pureza y la belleza en esas sillas, adornadas del primor, la vitalidad, el vigor naciente y primaveral de todo el verdor del campo. Así, se toma tradicionalmente a las mocitas más jóvenes del lugar, para disponerlas a una como maya con sus dos doncellas o acompañantes.

De tal manera, la jornada comenzó con la recogida de las mayas y sus acompañantes (amén de un galán mayo) en sus casas, para llevarlas a la Plaza Mayor al son de la gaita castellana, donde en honor a ellas, ya habiento tomado sede, se cantaría y se bailaría.

 

Agasajando a quienes vienen a recoger a las mayas y sus acompañantes.

Las mayas con cortejo de gaiteros y músicos hacia la Plaza Mayor.

Una de las mayas con sus doncellas.

La otra maya con sus acompañantes.

 

Así pues, componentes de la Asociación de Aires de la Sierra y de la Asociación cultural de música y danza castellana Arrabel bailaron diversas piezas, interpretando la música la rondalla de este último grupo. Pudimos disfrutar de numerosas piezas, la mayor parte de ellas pertenecientes al repertorio de folclore castellano de la provincia de Madrid, como el baile del pendón de ánimas de Cadalso de los Vidrios, las seguidillas de Brunete, la jota popular madrileña, las seguidillas y la jota de Robledondo, o la Carrasquilla.

 

Componentes de Arrabel y de la asociación Aires de la Sierra bailando para la maya.

Se cruzan en el baile.

La rondalla de Arrabel interpretando las piezas.

El baile del pendón de ánimas de Cadalso de los Vidrios.

“...que en hincando la rodilla en tierra”, paso de la Carrasquilla.

 

Tras la pequeña fiesta en la Plaza Mayor, los bailarines y los músicos, con las mayas a la cabeza, rondan en pasacalles por todo el pueblo, parando a la puerta de cada tienda, donde se interpreta de manera improvisada una pieza, con todos acompañando o bailando, mientras se pide al dueño un aguinaldo '¡para la maya, que es guapa y galana!'. Los vivas a la maya reverberan por las calles acompañando al tamboril y a las dulzainas.

 

Los gaiteros marcando el ritmo del pasacalles al pedir para la maya.

Las mayas encabezando el pasacalles.

Se le ofrece a los dueños un dulce o un trago de porrón por el aguinaldo que dejen para la maya.

Mientras los músicos tocan y los otros acompañan, también se baila ante los comercios por todo el pueblo.

Cualquiera se anima.

 

Después de recorrer todo el pueblo, se vuelve a la Plaza Mayor, donde se despide la fiesta con toda algarabía. Ya sólo al ritmo de las gaitas, se interpreta lo que buenamente va saliendo, sobre todo jotas muy animadas, y alguna que otra seguidilla. El corro en torno a los bailarines más que abrirse se deshace, pues ya no son pocos, sino buena parte de los vecinos y de los visitantes los que se unen con arrojo y alegría al baile. La fiesta se torna popular por completo, tradición que vive y que alienta entre las manos cariñosas y hacendosas de todo su pueblo.

 

Todas, mayas y doncellas, juntas mientras el pueblo les canta y baila.

Empiezan las últimas jotas.

Se va abriendo el corro para bailar el rondón de Valdemorillo.

La gente se va enroscando en el baile.

Todo el pueblo bailándolo en la plaza.

 

Como breve añadido, querríamos señalar que el Molar es uno de los pueblos de donde es oriunda esta tradición de mayos, particular donde las haya entre las abundantes costumbres que se conservan en toda Castilla, y junto a Colmenar Viejo y otras poblaciones de la Sierra de Guadarrama es donde mejor se ha conservado. Es una labor de agradecer a su Ayuntamiento el que la acoja y de felicitar a todo el pueblo del Molar porque lo conserva.

Detalle de los adornos silvestres en derredor de los tronos.

Los esforzados gaiteros, con dulzaina, caja y bombo.

También se bailó alguna polca.

Componentes de Arrabel descansando y reajustándose los atavíos.

 

 

Daniel D. Herrán Monge (miembo de ASCCAS)

 

© Imágenes cortesía de Videli (Asociación WTAmadrid-elitenis. Asociación dedicada a promover el turismo cultural, principalmente en el ámbito rural y, en especial, de Madrid.⁠⁠⁠⁠)