La lengua castellana (Gaceta de 1 de Junio de 1837)

“La lengua castellana, rica, sonora, expresiva, va decayendo espantosamente porque los noveles escritores, empapados más bien en la literatura extranjera que en la nacional, se empeñan en tomar de ésta frases y aún giros enteros, creyendo sin duda que no tiene el castellano equivalentes que los sustituyan. En buen hora se adopten las modificaciones, o llámense correcciones de la ortografía, mas en verdad que causa pena, y se cae de las manos la obra en que se miran, estúpidamente invadidas nuestra sintaxis y nomenclatura. Aún con las varias supresiones que se han hecho en el diccionario de nuestra lengua, es tan rico, que son poquísimos aquellos a quienes la mayor parte de sus voces, y no de las anticuadas, no aparezcan nuevas. El poco manejo, pues, de este tesoro de nuestro idioma y el menor de nuestros autores, juntamente con la desordenada afición a la literatura extranjera, ha acarreado un abandono del estudio del castellano, y de este abandono el que sea tan poco conocido, y por lo mismo menos apreciado. Es mengua que los extranjeros conozcan más en el día la gala en el decir, y los hermosos periodos y voces de nuestros ingenios del buen tiempo de nuestro idioma, cuyas obras reimprimen, mientras nosotros prohijamos locuciones y palabras verdaderamente inútiles y sin comparación menos expresivas que las que procuramos olvidar, o no queremos aprender.

Provechosa sería para la juventud una simple y corta lectura diaria de una columna del Diccionario de la lengua castellana, con la aplicación de las voces que en cada una se encuentran a un ejemplo puesto por escrito, si no se quiere que sea absolutamente superfluo este depósito de signos vocales…”

Gaceta de Madrid (antecedente del Boletín Oficial del Estado), a 1 de Junio de 1837