XIV Encuentro de Aguilanderos de Albacete: Bienservida y Villapalacios

Escudo de la provincia de Albacete
El próximo 15 de diciembre se celebra en Bienservida y Villapalacios el decimocuarto encuentro anual de aguilanderos organizado por el área de Cultura de la Diputación de Albacete.

Ambas localidades, a escasos doce kilómetros entre ellas, se encuentran situadas entre las faldas de la espectacular Sierra de Alcaraz y la menos conocida pero igualmente interesante Sierra del Relumbrar y así mismo, en los límites de la comarca manchega del Campo de Montiel.

Desde hace catorce años el área de Cultura de la Diputación organiza este evento que sirve de contacto entre las diversas formaciones musicales que, a día de hoy rememoran la función social antigua de los aguilanderos. Estos aguilanderos eran colectivos de músicos populares que hacían rondas callejeras cantando “AGUILANDOS”, como se llama en este castellano nuestro a los aguinaldos, canciones de temática navideña de las que más adelante hablaremos.

En el ámbito privado, los aguilandos se cantaban también en solitario, o casi mejor en familia, al amor de la lumbre en los días de la pascua navideña.

En las sierras de Alcaraz y Segura, en los confines de Castilla, algunas de estas agrupaciones estuvieron vinculadas históricamente a las Hermandades de Ánimas, cuya función era  “pedir por las ánimas” a través de sus cantos en diversos momentos del año, especialmente en el ciclo que va desde el primero de noviembre hasta San Antón, que Pascuas son hasta ese día. Lógicamente, pasada la inminencia de la fiesta de ánimas, era la temática navideña la que ocupaba principalmente el repertorio musical de estas rondas o cuadrillas, amparadas por esas organizaciones socio-religiosas.

Con el tiempo estas Hermandades se fueron diluyendo pero pervivió con fuerza la actividad musical vinculada a la Natividad cristiana, que por otra parte, era una tradición preexistente.

Desde la perspectiva musical, podríamos distinguir dos grandes familias de aguilanderos en nuestras comarcas:

  • Los habituales en las sierras del Segura, con su habitual estructura responsorial: un solista canta su estrofa de cuatro versos octosilábicos y le responde el coro repitiendo los mismos versos en diferente orden sobre de una variante melódica. Con frecuencia este tipo de aguilandos es conocido aquí como “animeras”.

  • Los más frecuentes en la Sierra de Alcaraz, el Campo de Montiel y el resto de comarcas de La Mancha albaceteña, cantados individualmente o en coro, si se ronda, pero sin la función responsorial del coro. Las líneas melódicas de este tipo de aguilandos suelen tener más complejidad melismática y armónica.

Al respecto de la armonía de los aguilandos se podrían escribir, analizar y debatir muchísimo, pero baste decir que nos encontramos ante la pervivencia casi exacta de armonías habituales en el Renacimiento, no solo castellano sino también europeo y que que se encuentran, especialmente, en el bajo de la melodía “Guárdame las vacas”, popularísima en los siglos XVI y XVII, sobre todo entre los grandes vihuelistas. En la península ibérica también fue muy conocida una danza llamada Danza de Hachas con la misma armonía pero en ritmo binario.

Y es que aquella música de cuerda pulsada y rasgueada está muy presente en las cuadrillas de aguilanderos también en sus instrumentos. En este tipo de colectivos musicales se sigue dando a día de hoy una enorme riqueza instrumental donde las cuerdas son fundamentales. Encontraremos desde guitarras contemporáneas de 6 cuerdas a guitarros manchegos (pequeñas guitarrillas de 5 cuerdas), requintos (de 5, de 6 y de 5 órdenes o cuerdas dobles), guitarro tenor (guitarras de cinco órdenes), con funciones todos ellos de redoble a las guitarras. También instrumentos melódicos de plectro: laúdes, que serían una incorporación moderna (XIX-XX), bandurrias, octavillas (igualmente desarrolladas en el XIX, con cuerpo de guitarrilla y seis ordenes de cuerdas de acero y que se tocaron con frecuencia en La Mancha). Y cómo no, los violines: todavía hay quien los toca como un rabel, apoyándolo en el antebrazo sin usar la barbada.

En cuanto a las percusiones, las cuadrillas de aguilanderos suelen utilizar panderos, cántaras, platillos -los denominados y descritos erróneamente por Don Quijote como “albogues”-, y cualquier otro útil que se deje percutir o rascar.

Harina de otro costal es el aguilandero doméstico e individual, de puertas adentro, en la intimidad de las cocinillas. Este fenómeno musical se circunscribía a los instrumentos domésticos como la zambomba,  hecha guardando las vejigas de los cerdos de los recientes “mataeros”, las sartenes, o las consabidas botellas de anís o cualquier otro utensilio susceptible de convertirse en idiófono…

El repertorio de este tipo de cuadrillas no se limita solamente al aguilandero o a las animeras sino que se complementa con piezas religiosas en aquellas cuadrillas que aún desempeñan esas funciones (misas de ánimas, del gallo, de gozo…) y en todas, con seguidillas, poblatas, fandangos, jotas, seguidilla-jotas, rondeñas, malagueñas y “agarraos”: valses, mazurcas, pericones…

Laúd de Tomás Leal

Actualmente, el mundo musical de las cuadrillas en esta zona de Castilla ha vivido un auge espectacular y tiene un peso importantísimo en la vertebración de las inquietudes musicales en el ámbito tradicional de gente de diferentes generaciones, que encuentran en este tipo de agrupaciones, un foro de desarrollo musical y de relación personal muy interesante. De hecho, en los últimos años, se han creado numerosas cuadrillas que vienen a complementar a las cuadrillas “históricas” como los Animeros de Pedro Andrés, los Animeros de Nerpio etc,  y la labor de los anónimos aguilanderos individuales.

Eventos como este, y otros como los encuentros de Cuadrillas como el de Motilleja (en la Manchuela de Albacete) o el de Barranda (en las sierras del noroeste de Murcia) han tenido mucho que ver con esta regeneración de las músicas de cuerda de estas comarcas.

Así que muestra sobrada de todo ello tendrán los que se animen a visitar estas localidades el día 15 de diciembre.

Como despedida sirva esta copla de aguilandero, de las preferidas del que suscribe:

Esta noche nace el niño,

que es mentira, que no nace,

que estas son las “cerimonias”

que los sacerdotes hacen.

Para complementar esta breve presentación, les invito a visitar los siguientes enlaces:

-Texto del libreto del cd editado por la Diputación de Albacete hace unos años

-Sobre la armonía histórica presente en las animeras (se circunscribe a tierras murcianas pero el fenómeno musical es el mismo)

-Para poder ver imágenes de la mayoría de estos instrumentos, la web de Tomás Leal, guitarrero de Casasimarro, en La Manchuela conquense

J. Javier Tejada
Músico tradicional del sur de Castilla
tiolapita@gmail.com