El morado “de Castilla”: una sucesión de confusiones

por Asociación Socio-Cultural Castilla

En este artículo vamos a desgranar la principal confusión existente en la vexilología castellana y uno de los principales errores de toda la vexilología de Europa Occidental, ya que ha afectado a uno de los territorios más extensos y en su día poblados del continente, fundamental en la construcción de Europa durante el medievo: hablamos del Pendón de Castilla.

En la vexilología hispánica tradicional, un pendón es, según la RAE:

pendón1.

(Del francés antiguo o provenzal: penon).

1. m. Insignia militar que consistía en una bandera más larga que ancha y que se usaba para distinguir los regimientos, batallones, etc.

6. m. Heráldica. Insignia semejante a la bandera, de la cual se distingue en el tamaño, pues es un tercio más larga que ella, y redonda por el pendiente.

~ de Castilla, o ~ morado.

1. m. Insignia personal del monarca.

Fijémonos en su acepción: el de bandera más ancha que larga que “pende” de un mástil (de ahí su significado), y prestemos especial curiosidad a la última acepción donde se define al pendón morado “de Castilla” como la enseña personal del Rey, a lo que habría que añadir “Borbón”, ya que es esta dinastía la que empleó el color morado como distintivo real. Sin duda la Real Academia acierta en lo del distintivo real, pero no en que ese distintivo sea de Castilla, ya que nunca lo fue oficialmente.

Pendones rojos de Castilla en Lara de los Infantes (Burgos)

No obstante la palabra pendón quedó desde antiguo en la memoria colectiva popular asociada al concepto de bandera, llamándose pendones a las banderas farpadas que usaban los Concejos de los reinos de León y de Castilla en la Edad Media, transmitiéndose a nosotros como un concepto equivalente al de bandera.

Asimismo, por el artículo de El Pendón de Castilla sabemos certeramente que la verdadera bandera de esta tierra es roja y no morada. ¿De dónde viene esta confusión?

Explicaremos su origen y evolución en los apartados siguientes:

1634: El Tercio Morado Viejo, ¿Origen de la confusión?

Año del Señor de 1634. La alianza continental de los Habsburgo de Austria y España sujeta al continente a sangre y fuego. El 7 de Septiembre las tropas aliadas de España y Austria derrotan al ejército combinado de Suecia y Sajonia en los altos de Nördlingen (Alemania). Apenas 3 días después, el Rey Felipe IV de España, necesitado de soldados, promulga el Real Decreto de 10 de Septiembre de 1634 por el cual se crea el Tercio Morado Viejo (o Tercio de los Morados), llamado así precisamente por llevar el uniforme de color púrpura.

El Tercio Morado Viejo, recreación histórica anual de la Batalla de Almansa (1707), Albacete

El Tercio Morado Viejo en combate, recreación histórica anual de la batalla de Brihuega (1710), Guadalajara

Pendón carmesí del Conde-Duque de Olivares (1634), conservado por el Regimiento Inmemorial del Rey. Fuente: Ejército de Tierra

Hay muchas páginas web donde se afirma que el Tercio Morado Viejo recibía este nombre por enarbolar la enseña personal del Conde-Duque de Olivares, cosa que no es cierta ya que el pendón del Conde-Duque sí era carmesí y no morado. Pero si el Tercio se llamaba de los Morados por su uniforme y el pendón del Conde-Duque era carmesí, entonces… ¿De dónde viene la confusión? Está claro que no es en época de los Austrias donde se produce esta asociación incorrecta del color morado con Castilla, sino que fue en el comienzo de la dinastía de los Borbones. Lo veremos seguidamente.

1700: Los Borbones: origen del entuerto

En 1700 a la muerte de Carlos II de Habsburgo estalló la guerra en España y en toda Europa Occidental para determinar qué dinastía ocuparía el Trono español. La Corona de Castilla se decanta por el pretendiente francés, Felipe V de Borbón, bisnieto de Felipe IV de Habsburgo. La Corona de Aragón opta por el candidato austríaco, Carlos de Habsburgo, bisnieto de Mª Ana de Habsburgo, hija de Felipe III de España.

El 7 de Octubre de 1702 Felipe de Anjou firmaba el Real Decreto de creación de las Reales Guardias Valonas y las Reales Guardias Españolas.

Dos años más tarde, por Real Decreto de 12 de Junio de 1704, Felipe V crea las Reales Guardias de Corps, importadas de Francia y a imagen y semejanza de las que tenía su abuelo en Versalles.

Por último, mediante el Real Decreto de 6 de Mayo de 1707 Felipe de Anjou decretó la disolución de las 3 Guardias Reales de los Austrias: la Guardia Española, la Guardia Tudesca y la Guardia Borgoñona, refundiéndolas en una: la Real Guardia de Alabarderos.

El problema vino con la creación de los estandartes y banderas de dichos cuerpos: a propuesta del Señor de los Cameros el Rey aprobó los diseños de las banderas. Aquí va la propuesta del Señor de los Cameros a la Cancillería Real:

“…Con la ocasión de estar ajustado el vestuario del Regimiento de Guardias Españolas y ser preciso decir al mercante los colores y señales que han de tener las banderas, yo sería de dictamen que la bandera de la Compañía Coronela fuese morada, que es color de Castilla, con un castillo enmedio y flores de lis en el campo, sobre la que espero resolución de Su Majestad en este punto.”

Así, las banderas de las compañías quedaron de esta guisa:

Banderas y uniformes de las Reales Guardias de Corps

Banderas y uniformes de las Reales Guardias Españolas

1707: El Regimiento de Infantería de Castilla: continúa la confusión

El Tercio Morado Viejo llega como tal y con ese nombre al año 1700, cuando comienza a reinar en España la dinastía Borbón. Hasta ese momento la distinción era clara y la confusión inexistente, ya que el citado Tercio nada tenía que ver con Castilla. Sin embargo, en su reforma militar el Rey Felipe V promulga el Real Decreto de 28 de Febrero de 1707 por medio del cual elimina los “Tercios” y les cambia el nombre por “Regimientos” al estilo francés. Así, por medio de este Real Decreto, el Tercio Morado Viejo pasa a ser llamado Regimiento de Infantería de Castilla.

Sin embargo el Pueblo, que siempre queda al margen de las modificaciones políticas, coge el camino de la calle de enmedio: la gente no llama a la unidad ni “Tercio Morado Viejo” ni “Regimiento de Infantería de Castilla”,sino que llama a los soldados como “los Morados de Castilla”. Y aquí, en 1707, tenemos el origen del problema. A partir de ese momento el color morado de los uniformes del Regimiento de Infantería de Castilla pasaría a ser tomado por el color de la bandera castellana, algo de todo punto desacertado.

Dicho regimiento combatiría meses después, el 25 de Abril de 1707, en la célebre batalla de Almansa, donde la dinastía Borbón ganó definitivamente la guerra en la Península a los austracistas.

El Regimiento de Infantería de Castilla en combate durante la batalla de Almansa (1707). Albacete, recreación histórica.

En 1710, la Corona vuelve a modificar el nombre al regimiento, llamándole desde entonces Regimiento Inmemorial de Castilla.

1821: La masonería y el color morado

La Sociedad de los Caballeros Comuneros, también conocida como Hijos de Padilla fue una organización secreta masónica creada en España en Septiembre de 1821; tuvo entre sus periódicos más importantes El Eco de Padilla (al parecer subvencionado por el agente masón y francés François de Caze además de otros periódicos que más o menos imitaban y seguían a este modelo en Madrid y provincias.

Entre sus fundadores estuvieron liberales exaltados de diverso origen: juristas como Juan Romero Alpuente y Álvaro Flórez Estrada, también economistas; periodistas como Félix Mejía; militares como Rafael del Riego y José María Torrijos o el bibliógrafo y erudito Bartolomé José Gallardo.

La estimación más conservadora de sus miembros se cifra en unos diez mil, la más exagerada en cuarenta o sesenta mil. Sin embargo, la Sociedad de los Caballeros Comuneros estaba socavada por todo tipo de infiltrados. Uno de los más poderosos que incluso asistió a su nacimiento fue José Manuel del Regato, espía del propio Rey Fernando VII.

El coronel Rafael del Riego, miembro de los Hijos de Padilla

El primer acto público de los Hijos de Padilla fue un atentado terrorista: el asesinato de Matías Vinuesa, capellán de honor del Rey y párroco de la villa de Tamajón (Guadalajara), en prisión por conspirador. El 4 de Mayo de 1821 una turbamulta de comuneros asaltó la cárcel donde se hallaba el sacerdote y le dieron muerte a martillazos. No se detuvo a nadie por este acto y los comuneros empezaron a jactarse de pertenecer a la ya no tan secreta sociedad luciendo pequeños martillos de plata en los puños del bastón, en la solapa o en la pechera de la camisa junto a la banda que portaban.

Los Hijos de Padilla reivindicaban el morado como color de Castilla llevando una banda morada en el pecho. Fue esta banda morada la que luego pasó a ser una franja de la bandera tricolor de la República, y tanto esta como el martillo fueron así señales o símbolos de pertenencia a esta sociedad.

1833: Isabel II: cambio del rojo al morado

A pesar de las banderas moradas de los regimientos y Guardias Reales, el estandarte Real de los Borbones conservaba el verdadero color rojo carmesí de Castilla en el campo. Felipe V, Fernando VI, Carlos III, Carlos IV y Fernando VII lo usaron así durante sus reinados (1700-1833).

Sin embargo el estandarte Real usado durante la coronación de Isabel II en 1833 fue modificado por los liberales del Gobierno (la mayoría de ellos masones), que le cambiaron el campo de rojo a morado, color erróneamente atribuido al Pendón de Castilla, y de esta forma se conservó para sus dos siguientes sucesiones: Alfonso XII y Alfonso XIII.

Estandarte Real entre 1833-1931: Isabel II, Alfonso XII y Alfonso XIII

1931: La II República y el color morado

La noche del 14 de Abril de 1931 un automóvil Duesemberg atravesaba a toda velocidad los campos de La Mancha camino de Murcia. Al volante iba el Rey Alfonso XIII, que huía de España con su familia, embarcando esa misma noche en Cartagena con destino a Italia.

La nueva República naciente precisaba una bandera tricolor porque en este país, ya fuere con Monarquías o Repúblicas, parece nuestro sino copiar los sucesos del otro lado de los Pirineos. Del mismo modo que la expulsada dinastía Borbón había intentado parecerse en todo a la Monarquía de Francia, en 1931 ocurriría análogamente que la recién nacida República Española quería ser imagen y semejanza del régimen republicano francés.

Por Decreto de 28 de Abril de 1931, el Gobierno de la República cambiaba los colores de la bandera de España con la siguiente redacción:

“…Hoy se pliega la bandera adoptada como nacional a mediados del siglo XIX. De ella se conservan los dos colores y se le añade un tercero, que la tradición admite por insignia de una región ilustre [en referencia a Castilla], nervio de la nacionalidad, con lo que el emblema de la República, así formado, resume más acertadamente la armonía de una gran España”.

Bandera de la II República, con el color morado, erróneamente atribuido a Castilla

Con tamaña recopilación errores históricos es lógico que durante el siglo XX la confusión respecto al verdadero color de Castilla fuera general y afectara a todos los órdenes de la vida política castellana. Desde la II República el color morado se extendió a las banderas de las provincias castellanas de Burgos, Palencia, Soria y Guadalajara, así como a las enseñas municipales de Palencia, Ávila y Guadalajara.

1979: La bandera provincial de Burgos

La bandera de la provincia de Burgos fue creada en el último cuarto del siglo XX y usada al menos desde 1979, aunque sin vigencia legal. Dicha enseña fue aprobada oficialmente por la Diputación Provincial de Burgos en fecha tan tardía como el 8 de Octubre de 2008, y publicada en el Boletín Oficial de la Provincia de Burgos el 17 de Octubre de 2008.

Bandera de la provincia de Burgos, usada desde 1979 y aprobada en 2008