5. La democracia castellana

por Asociación Socio-Cultural Castilla

Hay quien verá exagerado emplear el término “democrático” en plena Edad Media, pero en este artículo les demostraremos que Castilla tenía en el medievo una democracia más perfecta incluso que la griega.

La democracia castellana era un sistema basado en el municipalismo y la elección por el sistema de concejo abierto, así como en la representatividad municipal en Cortes de todos los concejos del Reino mediante procuradores (lo que se restringió con el paso de los siglos al celebrar Cortes conjuntas con otros reinos vecinos, llegando al siglo XVI a estar únicamente representadas un grupo reducido de ciudades). No obstante en las Cortes de Castilla (las iniciales y que se mantuvieron mientras el Reino celebró Cortes independientes por sí), estuvieron representados en todo momento todos los concejos del Reino.

Castillo de Medina del Campo (Valladolid)

Expliquemos este sistema de abajo a arriba:

El Concejo como elemento de unión: democracia municipal y comarcal

Lo que hoy en día son Ayuntamientos durante el medievo eran Concejos. ¿Es esta expresión equivalente? No exactamente. Mientras que los Ayuntamientos actuales corresponden a un único término municipal, los Concejos medievales eran Comunidades de Villa y Tierra, esto es,  comarcas de varias aldeas a cuya cabeza se encontraba la Villa, desde cuyo Concejo se regía a los pequeños Concejos de las aldeas asignadas a ella (llamado alfoz). Por tanto, los Concejos eran entes mixtos: municipales y comarcales al tiempo, con dos áreas jurisdiccionales delimitadas: por un lado la Villa (cabeza de la Comunidad y sede del Concejo) y por otro lado la Tierra (aldeas dependientes de la Villa).

El Concejo tenía varios cargos (que se detallan en el artículo siguiente). Algunos de ellos eran específicamente para regir la Villa y otros para administrar la Tierra, pero todos se elegían mediante el sistema electoral del concejo abierto. Al Concejo (como institución) también se le denominaba Portillo, y a ser cargo electo del Concejo en ocasiones se le denominaba estar en portillo.

En la Castilla medieval convivía la propiedad pública y privada: los campos de cultivo y los ganados pertenecían a sus propietarios, mientras que los recursos naturales eran gestionados por el Concejo y su acceso, uso y disfrute era público. El Concejo gestionaba así las aguas, pastos, montes, dehesas, minas, bosques, etc.

Asimismo, el Concejo administraba Justicia sobre todos los habitantes de sus términos, según la ley municipal o Fuero (que se detalla en otro artículo).

¿Quiénes tenían derecho al voto?

En Castilla durante toda la Edad Media y hasta el siglo XVI tuvieron derecho al voto en Concejo todos los que fueran vecinos. Sin embargo, no debemos traducir vecinos por habitantes, porque estaríamos incurriendo en un error de primera magnitud. Ser vecino en Castilla era un estatus legal, del mismo modo que lo era ser ciudadano en Roma. Entonces pues, ¿Quiénes eran considerados vecinos? Un vecino era todo ciudadano que cumpliera las dos condiciones siguientes:

Arco de Santa María en Hita (Guadalajara)
  1. Tener casa puesta (es decir, una vivienda en propiedad) en los términos del Concejo, ya fuere hombre o mujer.
  2. Residir la mitad del año más un día en los términos del Concejo.

Obviamente esto restringía el voto únicamente a los propietarios de viviendas residentes los términos concejiles, ya fueren hombres o mujeres, jóvenes o ancianos, nobles o vasallos. Sin embargo, los villanos (habitantes de la villa) eran generalmente plebeyos y pobres, con lo cual únicamente poseían una vivienda. En ese caso generalmente había un voto por cada pareja conyugal, a no ser que los dos cónyuges fueran propietarios de viviendas en el Concejo.

Podían darse los siguientes casos:

  1. Hombre con vivienda que casa con mujer sin vivienda: votaba el hombre
  2. Mujer con vivienda que casa con hombre sin vivienda: votaba la mujer
  3. Hombre y mujer que casan, ambos con vivienda: votaban los dos

Nótese que no era extraño en la época el hecho de que la mujer poseyera una vivienda, ya que la mujer cristiana tiene verdadera capacidad de disponer de sus bienes aunque el marido los administre. Las enajenaciones se hacen conjuntamente, también el matrimonio responde conjuntamente de las obligaciones de la sociedad de gananciales, pero la mujer dispone libremente de sus bienes para su fallecimiento, y la viuda tiene plena capacidad civil. Por lo demás, todos los actos jurídicos que realizaba la familia se llevaban a cabo en nombre de los dos cónyuges.

Cabe decir que en la votación había exclusivamente un voto por vecino, independientemente de su condición social: el campesino que labraba la tierra tenía un voto, y un noble que residiera en la Villa tenía otro voto. En este punto la horizontalidad de la democracia castellana era asombrosa.

¿Cuándo eran las elecciones?

En todas las Comunidades de Castilla los cargos del Concejo se elegían anualmente y tenían por tanto un mandato de un año para ejercer sus funciones. La votación se realizaba siempre en todos los concejos castellanos el día 29 de Septiembre de cada año, festividad de San Miguel. La mayoría de los fueros así lo atestiguan. Esta fecha además coincide con el año hidrológico, lo cual nos da una idea de la cosmovisión agraria de la vida, que se manifiesta así en la organización concejil.

Sello del Concejo de Guadalajara, con la leyenda "Sigillum Concilii Guadelfeiare"

¿Cómo se relacionaban la Villa y la Tierra?

Los vecinos de la Villa, por un lado, elegían en concejo abierto a los cargos del Concejo. Por otra parte la Tierra se dividía en tercios, cuartos, sexmas u ochavos (tres, cuatro, seis u ocho partes), siendo las sexmas la división más común. Así los vecinos de las aldeas de cada sexma elegían un representante, llamado Procurador Sexmero o simplemente sexmero, que representaba a las aldeas de esa sexma en el Concejo de la Villa. Los sexmeros en su conjunto constituían la representación democrática de la Tierra.

“Cada sexmo nombre su procurador sexmero, que sea home de experiencia, y que non sea del estado de los hidalgos, sino del estado de los homes buenos pecheros. Si viniere algún caballero hidalgo, no se le admita en ningun junta”

Una vez elegido, ¿Dónde y cuándo se reunía el Concejo?

Tras su elección el día de San Miguel de cada año, los cargos del Concejo se reunían periódicamente en el atrio (tejado porticado de acceso) de la iglesia más importante de la Villa, siempre después de la misa y tras un toque adicional de campanas.

En muchas de las actas concejiles de los pueblos de Castilla se conserva la fórmula: “reunidos en Concejo en el atrio de la iglesia a campana tañida e repicada, como Nos habemos uso e costumbre de nos ayuntar.”

Huelga decir que las reuniones del Concejo, al ser en un espacio abierto, eran totalmente públicas y la asistencia era libre con derecho de palabra para todos los vecinos, aunque la decisión final la tomaban los cargos electos del Concejo como correspondía a la función que tenían encomendada.

“Los alcaldes e regidores presiden la junta, e participan todos los homes buenos, que han derecho a preguntar e ser respondidos.”

Política de altos vuelos: las Cortes del Reino de Castilla

Esta democracia municipal, horizontal e igualitaria, tenía su continuación parcial en la reunión de las Cortes del Reino de Castilla. En dichas Cortes estaban representados tres estamentos o brazos, correspondientes a los tres grupos sociales existentes: nobleza, clero y pueblo llano. Los procuradores de los Concejos representaban al brazo del Pueblo. La asamblea se reunía por norma general anualmente (aunque en ocasiones hubo dos convocatorias en el mismo año, pero no es lo usual). El Rey enviaba requerimientos a todos los Concejos de Castilla un año antes de la fecha de la reunión, comunicándoles el lugar del Reino donde tendría lugar (eran itinerantes) y conminándoles a elegir procuradores que los representaran. La convocatoria se realizaba un año antes debido a las distancias que tenían que cubrir los emisarios para hacer llegar el mensaje, así como para soslayar posibles problemas en la distribución de la información y la elección de los procuradores.

Una vez recibida la convocatoria el Concejo se reunía y escogía a los procuradores que habrían de representar a la población en las Cortes.

Caballería del Concejo
Las primeras Cortes de Castilla fueron convocadas por Alfonso VIII en 1188, y se reunieron en la villa de Carrión de los Condes. Según nos revela el acta de las Cortes, representando al pueblo de Castilla asistieron a Carrión los procuradores de 48 villas y ciudades del Reino:

Almazán, Arévalo, Arnedo, Atienza, Ávila, Ayllón, Berlanga de Duero, Buitrago de Lozoya, Calahorra, Caracena, Cea, Coca, Cuéllar, Cuenca, Escalona, Fuentidueña, Fuentepura*, Guadalajara, Hita, Huete, Logroño, Maderuelo, Madrid, Maqueda, Medinaceli, Medina del Campo, Montealegre de Campos, Olmedo, Osma, Palencia, Pedraza, Plasencia, Portillo, Sahagún, San Esteban de Gormaz, Segovia, Sepúlveda, Sigüenza, Simancas, Soria, Talamanca de Jarama, Talavera de la Reina, Trujillo, Toledo, Tordesillas, Torrelobatón, Uceda y Valladolid.

*Se desconoce el emplazamiento de este municipio.

Las Cortes tuvieron lugar durante el verano, aunque el acta de las mismas se expidió el 23 de Diciembre de 1188.